Mostrando entradas con la etiqueta critica literaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta critica literaria. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de junio de 2012

Borges ¿cómo quererte?

A fuerza de obligación me tope con tu escritura.
Nunca me gustó leer(te), nunca fue el lector que querías,
Has de saber que tu miedo a la eternidad se ha vuelto, tu esencia, pues eres inmortal. Y no es una amenaza, si fuera por mi te mataría, pues yo no te leería.
Pero bueno, al fin y al cabo, cada vez que te leo, algo de ti me gusta, y por eso te dedico este post.



BORGES Y YO


“Al otro Borges es al que le ocurren las cosas.”

La voz primera (yo): la de la intimidad, la de la confesión que se da en la soledad de la lectura, la voz que significa y resignifica la tradición que se anhela. Convertirse en letra (significante) para formar parte de lo universal, de la inmortalidad temible.
Preguntaría: ¿Con qué intensión Borges se ficcionaliza en la escritura, su escritura?
La cita de autoridad tiene una marca fuerte: crear y recrear la tradicción argentina, nadie discutiría con Borges una “verdad ficcionalizada” –una mentira en resumidas cuentas-, ya que personaje literario o no, es un hombre digno de respeto, de ser creído.
Tomaremos tres de sus libros, no en su totalidad, ya que el análisis sería interminable: Ficciones, El Informe de Brodie y por último El Aleph.
En los tres, Borges, casi un protagonista más, un otro, uno mismo, (“todo los hombres son uno mismo” dirá y repetirá en mucho de sus cuentos) que entra a la ficción de su escritura para otorgarle “verosimilitud” a la materia narrativa. Nada más verosimil y a la vez más ficcionalizado que la voz de Borges en la escritura.
El recuerdo de testimonios o de acontecimientos conformará  la materia sobre la cual escribir, un pasado difuminado por la presentificación en el aquí y un ahora de la narración, la tradición dice Borges “es obra del olvido de la memoria”.[1] Ese pasado, ya es una ficción por el hecho de ser pasado, y de estar marcado por la mirada que ahora y aquí impongo sobre él. Toda su escritura constituirá una recuperación de ese pasado, un pasado “trastocado” por la falta de información o la falta de memoria.
Formar parte del discurso de sus cuentos convierte al relato en “verdad –verosímil-”. Recorrer los pasillos que llevan al protagonista “Borges-ficción” al encuentro con Funes, que todo lo recuerda, convierte inexorablemente a Funes en la persona que existió y no en personaje, un invento inexistente, entramado en lenguaje, que sólo cobra vida en la lectura de un lector ideal.
La estrategia es sutil, ser el “señuelo” según nos dice Barthes[2], para crear el “efecto verdad”. Significarse como “Borges” en el relato, para conformar la mentira más verdadera:

“No es la verdad lo que es verdadero, es la relación con el señuelo lo que lo vuelve verdadero. Para estar en la verdad basta obtinarme: un “señuelo” afirmado infinitamente contra, viento y marea, se vuelve una verdad”
Roland, Barthes

El Informe de Brodie aburará de esta estrategía, Borges-personaje de un mundo posible es el receptor de las historias del suburbio y se encargá de transcribirlas para que se guarden en la memoria, para que se imortalisen en la “significancia literaria”, así su voz se desdoblará en la voz del otro, dando como resultado que se oíga la voz de quien la ha contado. Un ejemplo de esto es el cuento “La intrusa”, Borges escucha el chisme : “(...) lo que está claro es que la máquina Borges funciona citando discursos referidos y necesita recuerdos propios o de otros, falsos o verdaderos (...)”[3]
Este libro, “morfologiza” la tradición de una país, una tradición anhelada decíamos anteriormente, un tradición literaria en contrucción.
Ese relato en primera persona, ese yo-Borges-ficción que ocupa el espacio literario le permite sacrificar detalles, permitirse la licencia de suprimir o de ampliar a su gusto el discurso de su historia, por ejemplo en el cuento “El muerto”  que forma parte de “El Aleph” nos dice: “Ignoro los detalles de su aventura; cuando me sean revelados, he de rectificar y de ampliar estads páginas. Por ahora este resume puede resultar útil”.[4]
La historia cobra sentido, la historia se vuelve verdad (verosimil) cuando Borges se inserta en el espacio y tiempo del relato, del cuento, de la “pieza” que conforma y forma sus libros.


[1] Borges, J. L.: Historia del Guerrero y la Cautiva en “El Aleph”  pág. 58,  Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 2012.
[2] Barthes, R: Verdad en “Fragmentos de un Discurso Amoroso” pág. 288, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008.
[3] Sarlo, Beatriz, Secretos de duelo, muerte y cuchillo en “Revista Ñ” del 10/06/2006
[4] Borges, J. L; El Muerto en “El Aleph” pág 33. Ed Debolsillo, Buenos Aires, 2012.

domingo, 8 de abril de 2012

En busca de una identidad


En la novela "Cruzar la Noche" de la escritora Alicia Barberis, se intenta contar una de las tantas historias que se sucedieron en la década del 70 y 80 en Argentina, tras ocurrir el último golpe militar.
La escritora narra la vida de una adolescente, que descubre que es hija de desaparecidos, tras conocer esta noticia, comienza un largo camino en búsqueda de su propia identidad acompañada de su tía y un amigo de la misma edad.
Lo particular de esta historia es el uso de un lenguaje que podríamos llamar "adolescente", también nombra lugares específicos y reconocibles de argentina como el "Río Uruguay", "San José del Rincón", "Rosario" y "Buenos Aires".
Sin duda una excelente novela para iniciar a los adolescentes en la lectura y en la historia de nuestro país.


Escrito por: Federico Ponce de León - Estudiante de 5to año-Santa Fe

jueves, 17 de febrero de 2011

Pienso en literatura.


Michael Foucault sin ser exactamente un estudioso de la literatura, más bien de profesión historiador y filósofo Francés, aportó muchas ideas y conceptos interesantes a este campo que cada día atrapa a más personas.
Fue en su libro "De lenguaje y Literatura" dónde se pregunta ¿Qué es la Literatura? ¿Qué es lo que hace que un texto sea literario y no otra cosa?.
Dicho libro constituye una selección de textos Foucalianos escritos entre 1962 y 1966.
En su intento por responder a estas preguntas confirma que la literatura, así entendida, nace en el siglo XIX con Sade, dejando a un lado los escritos de Cervantes, Homero y otros textos canónicos de la literatura clásica considerando que estas sólo existían en función de cierto lenguaje mudo y primitivo que la "literatura" trataría de restituir.
Este lenguaje mudo, era la palabra de Dios, era la VERDAD, el modelo a seguir; de esta manera, cuando alguien quería escribir, hacer una obra, solo le quedaba volver a traducir, transcribir o restituir este "lenguaje soberano".
La literatura actual, la de Sade o Chateaubriand surge con un nuevo lenguaje, ese lenguaje que marca una ausencia, y es que, como no los dice Foucault, la literatura esta hecha de cadáveres, un continuo volver hacia lo ya escrito.
Esta nueva palabra esta profanada, ya no es la de la verdad, no se asemeja a la palabra común u ordinaria de todo los días, marca una transgresión, es decir, va hacia lo prohibido, más allá del habla común, más allá del significado pleno.
A su vez, esta palabra se ve marcada por la muerte, significativo de la biblioteca en la cual se acumula toda la literatura previa.
Esta muerte y esta profanación no hace otra cosa de la literatura que marcar la idea de que esta es un simulacro, repleta de significantes, la cual no posee una superficie semántica sino varios espesores de signos que dan cuenta de su polisemia.
La literatura se encarga de re-configurar ese lenguaje, esa palabra (que es la palabra de todos los días con marca social, economica, religiosa).

.................................................................................................
Este es apenas un pequeño comentario del libro de Michael Foucault, sabrán, quienes se hayan topado con su obra, que esto que tan sencillamente transcribo, es mucho más complejo y extenso.
Aquel que quisiese aportar o corregir algo, que aquí se manifiesta, será tomado como un gran aporte, ya que entender y comprender lo que este autor nos transmite no es cosa fácil, pero siempre vale el intento acercarse.

jueves, 22 de julio de 2010

La última batalla de Rolando




Rolando viene a ser algo así como el Mio Cid español, pero en este caso Francés. Fue sobrino y gran guerrero del ejercito de Carlos Magno.

Uno de las narraciones mas conocidas que nos cuenta parte del gran mito es "La Chanson de Roland" de autor desconocido. Dicha obra da cuenta de la "ultima batalla" libra por el gran héroe en rocesvalles.

Por mi parte considero que dicho libro, mas que hablar de Rolando -como alude su nombre- nos cuenta las historia de determinadas venganzas: primero la venganza de Ganelon a Rolando por mandarlo a interceder ante Marsil , segundo Carlos Magno venga la muerte de Rolando y por último Ganelon es castigado por la traición.

Entre las cosas que mas molestan quizás es que Rolando muere en la mitad del libro, dejándonos sin héroe en gran parte de la narración. El guerrero que da nombre a la obra no resulta ser nunca el personaje principal, siempre es el centro generador de los hechos, pero su participación es mínima, es más lo que de él se dice que lo que él hace.


Como es típico en los libros de caballería, se manifiesta continuas exageraciones tanto en el poder que tiene el ejercito francés frente a los enemigo como en la presencia de lo divino que continuamente se encuentra a favor de la batalla librada. Al buen estilo Homero, Dios desea que los "infieles" sean derrotados y es capaz de abrir las puertas del cielo al cristiano que haya matado al enemigo con la intensión de defender la fe cristiana, la única y verdadera.

Otra particularidad de la otra es la continua presencia de un narrador activo al cual no se le pierde ningún detalle, atento a todo nos posiciona frente a la batalla colocándonos indiscutiblemente del lado de los Franceses, quienes son sin duda los valientes, poseen la ley mas santa, son los más fuerte y tiene como rey a "Carlos el grande" en contraposición con los otros que son infieles, traidores y cobardes.

Este narrador activo no sólo nos posiciona frente a lo que narra, sino que ve en la batalla aquel arte magnifico digno de ver y disfrutar así nos topamos con frases celebres como "Maravilloso de ser visto..." entre otras. Sin duda y como amante de tales batallas no se pierde ningún detalle de los enfrentamientos, contando en algunos casos de manera meticulaso como mueren los personajes.

Entre las estrategias bases y que hacen a la esencia de la obra son: los epítetos reiterativos como "Francia la dulce", anticipaciones "Carlos no sospecha de la traición" y continuas y a veces atenuantes reiteración de frases, párrafos y a veces de capítulos enteros (por ejemplo cuando Carlos llora la muerte de Rolando, se le dedican 5 capítulos a lo que este piensa y dice, casi todos con las mismas palabras, se manifiesta mínimas diferencias, lo cual densifican la lectura) esto no debe resultarnos extraño, ya que no es un mecanismo original sino que viene desde Homero, podemos pensarlo como una "Estrategia mnemotécnica" el cual supone que el origen de tal obra se dio de manera oral validando la necesidad de transmitir el mito de generación en generación.

Sin embargo y pese a que no resulta original en estrategia ni en contenido, la Chanson de Roland es un libro que no debe faltar en nuestras listas de lectura, formas parte de la historia de Franci y de la sociedad en general, reconstruye un mito, y nos da a conocer un gran héroe.