Las rosas de papel no son verdad y queman lo mismo que una frente pensativa o el tacto de una lámina de hielo. Las rosas de papel son, en verdad, demasiado encendidas para el pecho.
miércoles, 2 de abril de 2014
Mi Martín Fierro querido...
viernes, 15 de junio de 2012
Borges ¿cómo quererte?
Nunca me gustó leer(te), nunca fue el lector que querías,
Has de saber que tu miedo a la eternidad se ha vuelto, tu esencia, pues eres inmortal. Y no es una amenaza, si fuera por mi te mataría, pues yo no te leería.
Pero bueno, al fin y al cabo, cada vez que te leo, algo de ti me gusta, y por eso te dedico este post.
lunes, 11 de abril de 2011
Memoria y Literatura
Ø SI DULCEMENTE
Esta obra presenta una gran diferencia de la primera, ya que aquí se esta llegando al final de la dictadura, si antes era necesario incentivar la revolución ahora lo más importante es hacer justicia por las victimas caídas en “batalla” por los desaparecidos (ya lo dijo Urondo en su poema Muchas Gracias “Aquí estoy perdiendo amigos”).
Si antes se jugaba con la sintaxis ahora ese juego se acentúa más, no existen las normas, ni las leyes, se manifiesta una lengua sin estado, Gelman le pone a sus poemas un tinte particular que problematízan las posibilidades de reconocimiento pero a su vez resulta de una disonancia legible.
Podemos leer en sus poemas cierta condición historia (y eso lo fuimos viendo a lo largo de nuestro recorrido), el “yo” lírico mezcla la voz del habla infantil (“morida” “sabió” –en Cólera Buey también pasa cuando inventa los verbos de ciertos sustantivos como “los soles solan y los mares maran”-) y también la del extranjero/inmigrante (“la pecho”)
Gelman se identifica con las voces bajas de la ignorancia, el niño, el extranjero, sin estado, sin lengua o con habla mezclada, hay una contra-gramática que opera siempre en torno a la identidad, al orden o desorden de la lengua en yuxtaposición con el orden o desorden social.
Lo característico de esta obra es como modela las palabras hasta convertirlas en casi gestos, imágenes puras y desconcertantes (“anda con las rodillas desnudas/ por un campo de vidrios rotos”)
El horror y el sentimiento de bronca y melancolía se hacen transparentes, las palabras fluyen desnudas, sangrantes, dejándose llevar por la fuerza de la tragedia, por el drama del duelo, por la impotencia de la lejanía y la desesperada injusticia de no saber. Las palabras aquí develan uno a uno todos los sueños rotos de una generación entera, de un país ensangrentado. Vemos el dolor hecho poesía, constituye un testimonio sobrecogedor, donde Gelman no habla de su dolor sino que hace hablar al dolor.
Las formas en que da a conocer su ideología y su memoria es con preguntas retóricas (¿late tu oscuridad? ¿Desapartando sombras para ver lo que amas?), palabras simbólicas (la noche, la oscuridad, la sangre –lluvia de sangre, sangre que moja- el misterio, el silencio, el ciego) y continuo uso de metáforas (“padecimiento como buey humano” “compañeros como bueyes”) en esta obra se irá agregando otros recursos, como la utilización de barras que establecen ritmos o sentidos, a su vez que se acentuará el uso de neologismos.
Otra forma de memoria es nombrando a sus compañeros a paco (Paco Urondo) rodolfo (Rodolfo walsh) haroldo (Haroldo Conti), compañeros que no solo militaron con él, sino que compartieron su misma afición por las letras. En esta obra tiene la particularidad de escribir sus nombres en minúscula, como se escriben los sustantivos comunes, algo muerto[1] y junto a su nombre y a la mención de otros compañeros desaparecido pide justicia y promete venganza (“te mataré uno con paco/ otro lo mato con rodolfo/ con haroldo te mato un pedacito más”)
Acá quiero remitir nuevamente a nuestra hipótesis (aunque considero que ya esta bastante claro) donde se manifiesta como el autor no habla por si mismo sino que habla a través de todo un trasfondo ideológico provocado por las condiciones contextuales, el “yo” es un mero disfraz del nosotros, “¿Qué estoy haciendo (yo)[2] con los miles yo de compañeros muertos? El poeta nos es más que la imagen de los otros, de todo un grupo.
Quiero remarcar también la diferencia entre el NOSOTROS (popular) y el ELLOS (anti-popular) el traidor. En la obra hay un “yo” poético que habla por todos, en este caso por los que están y por lo que no están.
Nuevamente se ve aquí, la voluntad de hacer perdurar la memoria, no olvidar (“¿Qué hacer con la memoria/realidad? “Resistir al olvido”) retener todo lo sucesito, por los que murieron. Con esta obstinación al olvido recuperamos nueva mente la idea de la historia oficial que difiere de la social ¿A la memoria le falta realidad/ a la realidad le falta memoria?
La memoria se retiene cuando se siente lo que se ha vivido y con las palabras Gelman ve ese vehiculo de sentimiento melancólico, de cólera, y de lucha; con la palabra su interlocutor puede recibir ese sentimiento, él sabe donde y como colocarlas, toda es “lluvia de sangre” “los polvo de la derrota” “tortura/ penas/ motiladas/ lápices escribiendo en los muros de la muerte”
CONCLUSIÓN
En la década de 1970, las experiencias de los golpes militares activaron toda una seria de escrituras testimoniales que exponen el panorama de la existencia colectiva de la violencia del estado contra los individuos. La palabra testimonial se instituye como práctica de resistencia frente al terrorismo de estado y a la violación sistemática de los derechos humanos, buscando restituir los dato/información que han sido omitidos de la memoria oficial constituyendo la contra-historia para dar a conocer esa historia hegemónica.
La escritura de Gelman muestras esa contra-historia desde el punto de vista de un militante (de todo el grupo) aquel que perdió amigos, familiares y toda una vida por defender los ideales. El poeta usa un “yo” que representa el nosotros, la voz de todo un grupo social determinado en un contexto muy particular.
La formas en que se manifiesta la memoria es a través de ciertas marcas poéticas que le sirven como máscara ante una censura inminente, pero sin embargo su contenido semántica puede llegar al publico con claridad.
La hipótesis planteada al comienzo puede verificarse sin problemas, la ideología surge a la superficie sin necesidad de indagar cuidadosamente en cada término, ya que todos ellos hacen referencia a un enemigo, así como también la hipótesis nos da la posibilidad de demostrar la “conciencia de grupo” que poseía dicha agrupación, también nos permitió indagar sobre el problema de la censura dado en ese momento y mas que nada lo que repetimos reiteradas veces a lo largo del trabajo sobre la existencia de una historia oficial que difiere de la verdadera historia social.
No me intereso dar muchos ejemplos, ya que la obra al ser leída me dará la razón de todo lo manifestado en el trabajo.
sábado, 26 de marzo de 2011
Memoria y Literatura
PRIMERA PARTE
TE NOMBRARÉ VECES Y VECES
“…la memoria no supone necesariamente
El presente, pero pertenece a la realidad”
F. Urondo
La sociedad construye un sentido del pasado en función de su experiencia. La historia necesita de la memoria para reconstruir críticamente el pasado. La escritura testimonial por ejemplo da lugar a la “contra-historia” negada por el silencio de los principales ejecutores de un plan sistemático de aniquilamiento de los ideales de la comunidad.
Juan Gelman, es un escritor Argentino, nacido en 1930 y vivió muy de cerca los acontecimientos producidos por la dictadura, en un primer momento como integrante de
En este trabajo no me quiero desplayar mucho haciendo referencia a la vida de Gelman, pero si es bueno tener en claro el contexto en que se idearon sus obras, ya que como leemos en un texto de Luccien Goldmann (1955) “El pensamiento y la obra de un autor no pueden comprenderse por si mismo permaneciendo en el plano de los escritos e incluso en el de las lecturas y las influencias. (…) Una idea, una obra, sólo obtienen su verdadera significación cuando se han integrado en el conjunto de una vida y de un comportamiento. (…) el comportamiento que permite entender la obra no es el del autor, sino el del grupo social”
Pues a partir de esta cita llevare adelante mi hipótesis, estableciendo que en dichas obras más que una mirada individual y subjetiva, se ve la mirada de todo un grupo social, influenciada por ideologías y un contextos determinado, hay como diría Goldmann una “Conciencia de Grupo” y lo que nosotros llamaremos una literatura “comprometida” con su contexto[1] .
Esto me permitirá rastrear a su vez las formas con que Gelman construye no sólo su memoria, sino también su mirada que a su vez es la mirada que todo un grupo social determinado tubo en ese contexto “
POR
En el corpus seleccionado “Cólera Buey” (1971) y “Si Dulcemente” (1980) el tema político se manifiesta desnudo y concreto. Es la época del Juan Gelman militante del partido comunista y también del desengaño.
Ø CÓLERA BUEY:
Aquí desde su comienzo, el autor avisa que en este libro incluye un poema al comandante Guevara y los relatos de nueve libros escritos en un momento muy particular de su vida. Se trata de una etapa en crisis, donde la poesía entra en ruptura, de esta manera se pone a prueba y habla a través de ella, por medio de una gran diversidad de recursos como la invención de "otros" que firman por él, escritores ficticios como Yamarrokuchi Ando y John Wendell, dos de las identidades que asumen el sujeto poético y se manifiestan a través de simuladas traducciones de poemas, esto le sirve como máscara, como defensa de su propia identidad:
“… En todas partes me esperan sus poemas
Oscuras relaciones con mi historia
Bellos desconocidos para mi goce y miedo
Entro a ellos sin nombre para que me los digan
Me dan manos y pies pero nunca mi rostro sino rostros”[1]2
AIDE-MEMOIRÉ
Así comenzamos nuestro recorrido, con un Gelman encubierto en otro y en muchos casos en un nosotros que difiere del ellos (enemigo).
La primera parte de la obra denominada “El amante mundial” nos da por momentos una sensación de incoherencia, donde se nos es complicado comprender el qué nos dice, no hay puntos, ni comas y en muchos casos ni siquiera se sigue una estructura sintáctica (“puso el mantel hijo solloza en los himnos de la patria”) pero dentro de los que yo (lector) doy en llamar un bodoque de incoherencias , veo o descubro que su significado va más haya de leyes gramaticales, descubro palabras/frases claves como: “códigos violados” “límites inciertos” “carne en libertad” “trampas de la noche” y la verdad de eso es que el sujeto poético debe “Con los caballos de las palabras debo hacer caminos/ una dulce pradera donde las bestias se devoren los ojos/ pájaros heraldos concurrirán con su fuego” con esta advertencia debemos tomar la obra, donde las trampas del género y la literatura se ponen de manifiesto, no todo lo que el autor va a escribir va a ser simple o sencillo, sino que tendrá su complicación para que las bestias (como llama al enemigo) no despierte su furia.
Gelman construye su memoria a través del discurso, Gelman gelmanea, escribe, le pierde el miedo al gran caballo (la palabra) y por medio de éste comenzará el relato (escondido) de los hechos, puede considerarse como una estrategia de lucha política, constituye un deber, un mandato que debe ser consumado por los sobrevivientes (“¿Cuándo nos crecerán las manos amados indefensos?”[2]) no solo con la finalidad de salvaguardar la memoria de las victimas, sino con el objetivo de crear y reforzar la conciencia revolucionaría (“defender la justicia/ hacer la revolución”).
Un tema muy presente en su obra es la del “silencio”, la censura que se vivió en esa época (“lenguas cortadas” “silencio bajo el sol”), esa censura que tenía como único fin provocar el olvido y la ignorancia de los ciudadanos sobre lo que acontecía en el país (“el olvido el silencio” “escribo en el olvido”) y que él con sus poemas, que en muchos casos son tomados como armas, impiden que el olvido sea completo (“toda poesía es hostil al capitalismo” “estos poemas (…) estas palabras (…) a veces son peores que los actos”)[3]
En ciertos casos a parte de la censura, de la impotencia de gritar “claramente” todo lo acontecido, se verifica lo que ya fuimos adelantando en la introducción, la existencia de una memoria oficial y una memoria que podríamos denominar clandestina, esa memoria social, silenciada (por ejemplo en Pensamientos se lee “dicen los textos (…) así será la historia pero yo les aseguro que no es cierto”)
Para hacer referencia al enemigo usa palabras, que son en cierta forma “símbolos” como bestias (pero bestias cobardes), buitres, etc. mientras que ellos son pájaros que cantan, pájaros heraldos (mensajeros de la luz/verdad).
El uso de palabras simbólicas para hacer referencia a algo específico es un recurso que se reitera en toda la obra, así como también las metáforas que no son otra cosa (en algunos casos) que reclamos, verdades escondidas, denuncia (“Están roncos de tanto pensar” –se mezcla la ironía en este caso- “Tristeo como un buey” “parir monstruos de ternura”), las preguntas retóricas, poseen muchas veces un alto sentido afirmativo mientras que en otros casos sólo entorpecen las entonación para fracturar las expectativas ideológicas, existe un lenguaje suprimido, donde el interlocutor puede formular lo que el poema no escribe (¿A dónde ira a parar tanta desolación, tanta hermosura?)
Y con estos recursos, la poesía/la palabra le permite a Gelman crear su memoria (escondida y escondido) y así manifestar su ideología (la de su grupo) que como vamos viendo es contra los militares (“perros viejos”)
En la obra Gelman demuestra tener un modelo a seguir y este es “el Che Guevara” al cual le dedica un extenso poema (Pensamiento) donde habla de su muerte por seguir sus ideales. Y esto es lo que quiere Gelman, incentivar a sus compañeros a pelear por la patria, por los ideales poniendo como ejemplo a Guevara (“por fin hay muertos por la patria”).
En Traducciones I Los poemas de John Wendell, en el poema LXV, se manifiesta el matar al enemigo antes que ellos los maten (“puedes hacer casamiento y amistades entre iguales pero no así entre la comida y quien se la come”) pone como ejemplo (otro recurso muy usado) animales de la selva, el león que come a Panini, el elefante que mata a Jaimini y así cada victima es vencida pese a las virtudes que puede aportar a un país porque “qué valen las virtudes para las bestias hambrientas”, compara como dijimos ya anteriormente al enemigo con animales de la selva, y es que nos da la impresión de que ellos van convirtiendo el país en una selva, la selva donde sobrevive el mas fuerte[4].
En el poema Gotán (1962), comienza a disfrazar la crítica aguda y la convierte en humor, ironía y audacia. Borra nuevamente su identidad, (“yo nunca escribí libros”) y hace referencia a la censura, y a la poesía como algo que nace por si sola. (“la poesía gira en sus propios brazos”)
[1] En
[1]2 Los subrayados son míos, para dar cuenta de lo que quiero mostrar.
[2] el “nos” marca importante, remite al nosotros, al grupo.
[3] Urondo es otro de los poetas que en tiempo de dictadura, su escritura se vio influenciada por dicho contexto y al igual que Gelman hace hincapié en sus poemas como una especie de arma para salvar la memoria, para decir aquello que la censura no le permitía. En un poema dice ser “una memoria de paso” y cuando reclama el robo de elementos personales en el poema QUIERO DENUNCIAR (Poemas póstumos) dice “estos papeles desaparecieron por el miedo…”
[4] Urondo también uso palabras simbólicas para denotar a sus enemigos, por ejemplo en algunos casos los llama “Ave de rapiña” y todo el tiempo en la mayoría de sus poemas hace referencia al país como un campo de batalla, no solo eso sino que hay un poemario que escribió entre 1973-1976 que se llama “Cuentos de Batalla” y toma como tema principal la denuncia de los atroces actos vividos en dictadura.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Se inició la matanza

Esteban Echeverría introdujo el Romanticismo en Argentina por los años 1.93... mas o menos, con una de las obras literarias que quedarían sin duda en la memoria de un país.
viernes, 21 de mayo de 2010
La aguarfuertes sean dichas.

La lectura para muchos fue ese escaparate de la realidad, que nos entretenía en nuestros tiempos libres, donde no iba nada de reflexionar y de pensar.
Con esto no estoy menospreciando ni a un Borges que nos hizo reconocidos en todo el mundo y muchos menos al grande de Arlt.
Arlt, detrás de su mala ortografía tenía algo que a muchos le hacia falta: la capacidad de ver mas haya de los hechos, saber reflexionar sobre lo que veía. Fue capaz de romper con el "mito" de la costumbres Argentinas hecho que muchos más adelante haría Roland Barthes en su libro "mitología" tomando los hábitos de los franceses. Arlt logra poner en escena las normas no escritas de la vida de relación en su sociedad para leer en ellas las formas normalizadas de la moral cotidiana de su época.
Dicho escritor tenía en un viejo diario popular de la época una columna donde escribía diariamente sus "aguafuertes porteñas" en la cual se encarga de descubrir Buenos Aires.
En ellas registraba a los personajes porteños con sus hábitos y costumbres, recuperando las anécdotas que corren de boca en boca o las confeciones secretas que se surruraban en alguna mesa de café. Arlt se apropiaba de estas historias y experiencias configurando en sus notas un entramado de voces que se entrecruzan en los discursos provenientes del periodismo, los nuevos saberes tecnológicos, la literatura y la política.
Luego, con estas notas, se imprimió el libro con el mismo nombre.
A parte de las "Aguasfuertes Porteñas", escribió otras pertenecientes a cada lugar que visitaba intentando desmitificar la realidad, así dió nacimiento a "Aguasfuerte Africanas, madrileñas, etc.".
Después de este breve comentario, considero que lo ideal sería que cada lector pudiese tener esta noche sobre su mesita de luz un libro de estos para leer; sin embargo voy a tomarme la licencia de transcribir dos o tres fragmentos pertenecientes al libro en cuestión, para que aquellos que desconocían de este autor comiencen a conocerlo y aquellos que nunca lo leyeron tomen la iniciativa de hacerlo.
LO QUE LLAMAMOS GIL
Usted y yo, y todos los hombres de esta ciudad, nos hemos parado más de una vez para mirar el paso de una espléndida mujer que iba acompañada de un hombre, y decimos:
- ¡cómo es posible que una muchacha tan linda le haya llevado el apunte a un gil de esa magnitud!
Y alguien me contesto una vez:
"todos los que acompañan a una linda mujer tienen cara de giles". Sí y no. Pero la mayoría sí. ¿Y en qué consiste el fenómeno?
La mayoría de las mujeres quieren arreglar económicamente su vida. Es decir, casarse. Y cuando nosotros vemos un hombre y decimos que tiene cara de gil, es porque el rostro de ese hombre no ha sido trabajado nunca por la nerviosidad del esfuerzo mental. Cuerpos de 30 años con semblantes de bebés. Con ojos de corderitos. Con labios de rosa.
Pero esos hombres les convienen a las mujeres. Son candidatos para el casamiento. Aunque para declararse le hayan dicho la desgastadisima fracesita de "Señorita ¿me permite una palabra?, a ellas no les importa. Bajo la fracesita esta el candidato. Y eso es lo que les interesa.
EL ABURRIMIENTO DEL DOMINGO
Buenos Aires es la ciudad más triste del mundo en día domingo. Triste y aburrida.
El ciudadano que para su desgracia, no aprendió a tocar el acordeón o la flauta, se ve en serios apuros para pasar el domingo sin que se les descoyunte la mandíbula de tanto bostezar.
Día horrible para el que está acostumbrado a no hacer nada. Día espantoso para el fiacún que tiene licencia de vagancia para toda la semana. Día amargo para los "esquenunes" que se ven afrontados al espectáculo de toda la fiaca colectiva, pues no constituye entonces la pereza propia ningún placer, como ocurre los días hábiles.
Porque el plecer de no trabajar estriba en que los otros trabajen. Ello es tan cierto, que he oído a muchos doctores en vagancia y teólogos en "dolce farniente" asegurar que lo único que hace estimable el atorrantismo para el atorrante es el espectáculo de la laboriosidad de los otros.
Y puesto que el domingo nadie trabaja ¿Qué valor tiene entonces el domingo?.
LOS QUE LLEVAN COMIDA
Había ido a ver "Fatalidad". Me incluyo entre los hinchas de Merlene Dietrich. Es maravillosa.
Volvamos al butaquerío rasposo. Me ubícan entre gente pobre, pero honrada, cuando mis oídos perciben un ruido como de carpintería. Duró casi toda la primera sección. Al mismo tiempo por el aire se expandía un olor a guiso, pimentón y a ternera cocida. Yo me estaba preguntando si ahora las películas, además de ser parlantes eran odorantes, cuando de pronto se cortó la cinta, volví la cabeza y descubrí una venerable familia extranjera macando a cuatro carrillos.
Habían tendido mantel de papel pergamino sobre sus rodillas y hermanaban el arte de Edison a las habilidades de Brillat Savarin.
Uno no sabía si reírse o protestar. El suelo estaba sembrado de miguerío marroquiento y cuando se restauro la película y continuó la exhibición de "Fatalidad", la familia extranjera comenzó nuevamente a comer con tal entusiasmo que el ruido de sus mandíbulas no permitía escuchar la sincronización de la película.
Conclusión: deben prohibirse los picnics y comilonas en los cines.
Y segundo espero que tomen la iniciativa de adentrarse en su literatura, ya que representa toda una época y un contexto digno de ser recordado.
sábado, 17 de octubre de 2009
Capitulo 93 de Rayuela

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.
Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de la perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar, lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero della Francesca y Anton Weber, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDLE WITH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a deseamos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...
Horacio, Horacio.
Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado.

