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miércoles, 2 de abril de 2014

Mi Martín Fierro querido...




Releyendo el Martín Fierro, comienza poco a poco a helárseme la sangre. Increíblemente, la genialidad de Hernández al  escribir dicha obra es insuperable; esto puede acarrear varios debates y discusiones, ya que desde siempre, este libro fue el punto de partida de varios conflictos.
No puedo decir más de lo que ya se  ha dicho, pero lo cierto es que aún y después un siglo sigue siendo nuestro libro nacional.
Es que... sinceramente lector ¿alguna vez te sentaste a leer detenidamente esta historia? La sabiduría popular y experiencial está toda en ella; lo que lleva años de aprendizaje vivido, se comprende en unas horas de lectura: "Junta experiencia en la vida, hasta para dar y prestar, porque nada enseña tanto como el sufrir y el llorar" nos dice Martín Fierro al contar sus desdichas.
Lo que somos y los fuimos se describe con una simplicidad que sorprende... y la cuestión no es ver al gaucho como el reflejo del "Ser argentino" sino lo que éste personaje manifiesta en su discurso.

Creo que ya canso, pero siempre comento la misma anécdota a mis alumnitos: "mi abuela, que a penas llegó al tercer años de primaria, es capaz de recitar de memoria el Martín Fierro" y les puedo asegurar que siempre que le presentaba un problema y le pedí un consejo, luego de mucho hablar, terminaba su charla con unos versos de este increíble libro.
Simplemente es maravilloso, puede que su vocabulario no sea fácil de entender, puede que los personajes sean anticuados para las nuevas generaciones, pero una cosa es cierta, lo que nos enseña este libro se compara a la enseñanza que un padre puede darle a un hijo.

Si bien teóricamente no dije nada,espero que este breve comentario sirva para incentivar no sólo su lectura sino su gusto y disfrute.

"Un padre que da consejos, mas que padre es un amigo..."

viernes, 15 de junio de 2012

Borges ¿cómo quererte?

A fuerza de obligación me tope con tu escritura.
Nunca me gustó leer(te), nunca fue el lector que querías,
Has de saber que tu miedo a la eternidad se ha vuelto, tu esencia, pues eres inmortal. Y no es una amenaza, si fuera por mi te mataría, pues yo no te leería.
Pero bueno, al fin y al cabo, cada vez que te leo, algo de ti me gusta, y por eso te dedico este post.



BORGES Y YO


“Al otro Borges es al que le ocurren las cosas.”

La voz primera (yo): la de la intimidad, la de la confesión que se da en la soledad de la lectura, la voz que significa y resignifica la tradición que se anhela. Convertirse en letra (significante) para formar parte de lo universal, de la inmortalidad temible.
Preguntaría: ¿Con qué intensión Borges se ficcionaliza en la escritura, su escritura?
La cita de autoridad tiene una marca fuerte: crear y recrear la tradicción argentina, nadie discutiría con Borges una “verdad ficcionalizada” –una mentira en resumidas cuentas-, ya que personaje literario o no, es un hombre digno de respeto, de ser creído.
Tomaremos tres de sus libros, no en su totalidad, ya que el análisis sería interminable: Ficciones, El Informe de Brodie y por último El Aleph.
En los tres, Borges, casi un protagonista más, un otro, uno mismo, (“todo los hombres son uno mismo” dirá y repetirá en mucho de sus cuentos) que entra a la ficción de su escritura para otorgarle “verosimilitud” a la materia narrativa. Nada más verosimil y a la vez más ficcionalizado que la voz de Borges en la escritura.
El recuerdo de testimonios o de acontecimientos conformará  la materia sobre la cual escribir, un pasado difuminado por la presentificación en el aquí y un ahora de la narración, la tradición dice Borges “es obra del olvido de la memoria”.[1] Ese pasado, ya es una ficción por el hecho de ser pasado, y de estar marcado por la mirada que ahora y aquí impongo sobre él. Toda su escritura constituirá una recuperación de ese pasado, un pasado “trastocado” por la falta de información o la falta de memoria.
Formar parte del discurso de sus cuentos convierte al relato en “verdad –verosímil-”. Recorrer los pasillos que llevan al protagonista “Borges-ficción” al encuentro con Funes, que todo lo recuerda, convierte inexorablemente a Funes en la persona que existió y no en personaje, un invento inexistente, entramado en lenguaje, que sólo cobra vida en la lectura de un lector ideal.
La estrategia es sutil, ser el “señuelo” según nos dice Barthes[2], para crear el “efecto verdad”. Significarse como “Borges” en el relato, para conformar la mentira más verdadera:

“No es la verdad lo que es verdadero, es la relación con el señuelo lo que lo vuelve verdadero. Para estar en la verdad basta obtinarme: un “señuelo” afirmado infinitamente contra, viento y marea, se vuelve una verdad”
Roland, Barthes

El Informe de Brodie aburará de esta estrategía, Borges-personaje de un mundo posible es el receptor de las historias del suburbio y se encargá de transcribirlas para que se guarden en la memoria, para que se imortalisen en la “significancia literaria”, así su voz se desdoblará en la voz del otro, dando como resultado que se oíga la voz de quien la ha contado. Un ejemplo de esto es el cuento “La intrusa”, Borges escucha el chisme : “(...) lo que está claro es que la máquina Borges funciona citando discursos referidos y necesita recuerdos propios o de otros, falsos o verdaderos (...)”[3]
Este libro, “morfologiza” la tradición de una país, una tradición anhelada decíamos anteriormente, un tradición literaria en contrucción.
Ese relato en primera persona, ese yo-Borges-ficción que ocupa el espacio literario le permite sacrificar detalles, permitirse la licencia de suprimir o de ampliar a su gusto el discurso de su historia, por ejemplo en el cuento “El muerto”  que forma parte de “El Aleph” nos dice: “Ignoro los detalles de su aventura; cuando me sean revelados, he de rectificar y de ampliar estads páginas. Por ahora este resume puede resultar útil”.[4]
La historia cobra sentido, la historia se vuelve verdad (verosimil) cuando Borges se inserta en el espacio y tiempo del relato, del cuento, de la “pieza” que conforma y forma sus libros.


[1] Borges, J. L.: Historia del Guerrero y la Cautiva en “El Aleph”  pág. 58,  Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 2012.
[2] Barthes, R: Verdad en “Fragmentos de un Discurso Amoroso” pág. 288, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008.
[3] Sarlo, Beatriz, Secretos de duelo, muerte y cuchillo en “Revista Ñ” del 10/06/2006
[4] Borges, J. L; El Muerto en “El Aleph” pág 33. Ed Debolsillo, Buenos Aires, 2012.

lunes, 11 de abril de 2011

Memoria y Literatura

Segunda parte

Ø SI DULCEMENTE

Esta obra presenta una gran diferencia de la primera, ya que aquí se esta llegando al final de la dictadura, si antes era necesario incentivar la revolución ahora lo más importante es hacer justicia por las victimas caídas en “batalla” por los desaparecidos (ya lo dijo Urondo en su poema Muchas Gracias “Aquí estoy perdiendo amigos”).

Si antes se jugaba con la sintaxis ahora ese juego se acentúa más, no existen las normas, ni las leyes, se manifiesta una lengua sin estado, Gelman le pone a sus poemas un tinte particular que problematízan las posibilidades de reconocimiento pero a su vez resulta de una disonancia legible.

Podemos leer en sus poemas cierta condición historia (y eso lo fuimos viendo a lo largo de nuestro recorrido), el “yo” lírico mezcla la voz del habla infantil (“morida” “sabió” –en Cólera Buey también pasa cuando inventa los verbos de ciertos sustantivos como “los soles solan y los mares maran”-) y también la del extranjero/inmigrante (“la pecho”)

Gelman se identifica con las voces bajas de la ignorancia, el niño, el extranjero, sin estado, sin lengua o con habla mezclada, hay una contra-gramática que opera siempre en torno a la identidad, al orden o desorden de la lengua en yuxtaposición con el orden o desorden social.

Lo característico de esta obra es como modela las palabras hasta convertirlas en casi gestos, imágenes puras y desconcertantes (“anda con las rodillas desnudas/ por un campo de vidrios rotos”)

El horror y el sentimiento de bronca y melancolía se hacen transparentes, las palabras fluyen desnudas, sangrantes, dejándose llevar por la fuerza de la tragedia, por el drama del duelo, por la impotencia de la lejanía y la desesperada injusticia de no saber. Las palabras aquí develan uno a uno todos los sueños rotos de una generación entera, de un país ensangrentado. Vemos el dolor hecho poesía, constituye un testimonio sobrecogedor, donde Gelman no habla de su dolor sino que hace hablar al dolor.

Las formas en que da a conocer su ideología y su memoria es con preguntas retóricas (¿late tu oscuridad? ¿Desapartando sombras para ver lo que amas?), palabras simbólicas (la noche, la oscuridad, la sangre –lluvia de sangre, sangre que moja- el misterio, el silencio, el ciego) y continuo uso de metáforas (“padecimiento como buey humano” “compañeros como bueyes”) en esta obra se irá agregando otros recursos, como la utilización de barras que establecen ritmos o sentidos, a su vez que se acentuará el uso de neologismos.

Otra forma de memoria es nombrando a sus compañeros a paco (Paco Urondo) rodolfo (Rodolfo walsh) haroldo (Haroldo Conti), compañeros que no solo militaron con él, sino que compartieron su misma afición por las letras. En esta obra tiene la particularidad de escribir sus nombres en minúscula, como se escriben los sustantivos comunes, algo muerto[1] y junto a su nombre y a la mención de otros compañeros desaparecido pide justicia y promete venganza (“te mataré uno con paco/ otro lo mato con rodolfo/ con haroldo te mato un pedacito más”)

Acá quiero remitir nuevamente a nuestra hipótesis (aunque considero que ya esta bastante claro) donde se manifiesta como el autor no habla por si mismo sino que habla a través de todo un trasfondo ideológico provocado por las condiciones contextuales, el “yo” es un mero disfraz del nosotros, “¿Qué estoy haciendo (yo)[2] con los miles yo de compañeros muertos? El poeta nos es más que la imagen de los otros, de todo un grupo.

Quiero remarcar también la diferencia entre el NOSOTROS (popular) y el ELLOS (anti-popular) el traidor. En la obra hay un “yo” poético que habla por todos, en este caso por los que están y por lo que no están.

Nuevamente se ve aquí, la voluntad de hacer perdurar la memoria, no olvidar (“¿Qué hacer con la memoria/realidad? “Resistir al olvido”) retener todo lo sucesito, por los que murieron. Con esta obstinación al olvido recuperamos nueva mente la idea de la historia oficial que difiere de la social ¿A la memoria le falta realidad/ a la realidad le falta memoria?

La memoria se retiene cuando se siente lo que se ha vivido y con las palabras Gelman ve ese vehiculo de sentimiento melancólico, de cólera, y de lucha; con la palabra su interlocutor puede recibir ese sentimiento, él sabe donde y como colocarlas, toda es “lluvia de sangre” “los polvo de la derrota” “tortura/ penas/ motiladas/ lápices escribiendo en los muros de la muerte”


CONCLUSIÓN

En la década de 1970, las experiencias de los golpes militares activaron toda una seria de escrituras testimoniales que exponen el panorama de la existencia colectiva de la violencia del estado contra los individuos. La palabra testimonial se instituye como práctica de resistencia frente al terrorismo de estado y a la violación sistemática de los derechos humanos, buscando restituir los dato/información que han sido omitidos de la memoria oficial constituyendo la contra-historia para dar a conocer esa historia hegemónica.

La escritura de Gelman muestras esa contra-historia desde el punto de vista de un militante (de todo el grupo) aquel que perdió amigos, familiares y toda una vida por defender los ideales. El poeta usa un “yo” que representa el nosotros, la voz de todo un grupo social determinado en un contexto muy particular.

La formas en que se manifiesta la memoria es a través de ciertas marcas poéticas que le sirven como máscara ante una censura inminente, pero sin embargo su contenido semántica puede llegar al publico con claridad.

La hipótesis planteada al comienzo puede verificarse sin problemas, la ideología surge a la superficie sin necesidad de indagar cuidadosamente en cada término, ya que todos ellos hacen referencia a un enemigo, así como también la hipótesis nos da la posibilidad de demostrar la “conciencia de grupo” que poseía dicha agrupación, también nos permitió indagar sobre el problema de la censura dado en ese momento y mas que nada lo que repetimos reiteradas veces a lo largo del trabajo sobre la existencia de una historia oficial que difiere de la verdadera historia social.

No me intereso dar muchos ejemplos, ya que la obra al ser leída me dará la razón de todo lo manifestado en el trabajo.



[1] Ellos fueron desaparecidos y luego asesinados en el periodo dictatorial, Gelman logro salvarse al ser exiliado.

[2] Agregado por mi

sábado, 26 de marzo de 2011

Memoria y Literatura

PRIMERA PARTE


TE NOMBRARÉ VECES Y VECES

“…la memoria no supone necesariamente

El presente, pero pertenece a la realidad”

F. Urondo

La sociedad construye un sentido del pasado en función de su experiencia. La historia necesita de la memoria para reconstruir críticamente el pasado. La escritura testimonial por ejemplo da lugar a la “contra-historia” negada por el silencio de los principales ejecutores de un plan sistemático de aniquilamiento de los ideales de la comunidad.

Juan Gelman, es un escritor Argentino, nacido en 1930 y vivió muy de cerca los acontecimientos producidos por la dictadura, en un primer momento como integrante de la F.A.R. y luego siendo parte del grupo Montoneros. Todo este accionar dejo una marca importante en su vida y obra.

En este trabajo no me quiero desplayar mucho haciendo referencia a la vida de Gelman, pero si es bueno tener en claro el contexto en que se idearon sus obras, ya que como leemos en un texto de Luccien Goldmann (1955) “El pensamiento y la obra de un autor no pueden comprenderse por si mismo permaneciendo en el plano de los escritos e incluso en el de las lecturas y las influencias. (…) Una idea, una obra, sólo obtienen su verdadera significación cuando se han integrado en el conjunto de una vida y de un comportamiento. (…) el comportamiento que permite entender la obra no es el del autor, sino el del grupo social”

Pues a partir de esta cita llevare adelante mi hipótesis, estableciendo que en dichas obras más que una mirada individual y subjetiva, se ve la mirada de todo un grupo social, influenciada por ideologías y un contextos determinado, hay como diría Goldmann una “Conciencia de Grupo” y lo que nosotros llamaremos una literatura “comprometida” con su contexto[1] .

Esto me permitirá rastrear a su vez las formas con que Gelman construye no sólo su memoria, sino también su mirada que a su vez es la mirada que todo un grupo social determinado tubo en ese contexto “La Argentina Dictatorial”.

POR LA PALABRA ME CONOCERÁS

En el corpus seleccionado “Cólera Buey” (1971) y “Si Dulcemente” (1980) el tema político se manifiesta desnudo y concreto. Es la época del Juan Gelman militante del partido comunista y también del desengaño.

Ø CÓLERA BUEY:

Aquí desde su comienzo, el autor avisa que en este libro incluye un poema al comandante Guevara y los relatos de nueve libros escritos en un momento muy particular de su vida. Se trata de una etapa en crisis, donde la poesía entra en ruptura, de esta manera se pone a prueba y habla a través de ella, por medio de una gran diversidad de recursos como la invención de "otros" que firman por él, escritores ficticios como Yamarrokuchi Ando y John Wendell, dos de las identidades que asumen el sujeto poético y se manifiestan a través de simuladas traducciones de poemas, esto le sirve como máscara, como defensa de su propia identidad:

… En todas partes me esperan sus poemas

Oscuras relaciones con mi historia

Bellos desconocidos para mi goce y miedo

Entro a ellos sin nombre para que me los digan

Me dan manos y pies pero nunca mi rostro sino rostros”[1]2

AIDE-MEMOIRÉ

Así comenzamos nuestro recorrido, con un Gelman encubierto en otro y en muchos casos en un nosotros que difiere del ellos (enemigo).

La primera parte de la obra denominada “El amante mundial” nos da por momentos una sensación de incoherencia, donde se nos es complicado comprender el qué nos dice, no hay puntos, ni comas y en muchos casos ni siquiera se sigue una estructura sintáctica (“puso el mantel hijo solloza en los himnos de la patria”) pero dentro de los que yo (lector) doy en llamar un bodoque de incoherencias , veo o descubro que su significado va más haya de leyes gramaticales, descubro palabras/frases claves como: “códigos violados” “límites inciertos” “carne en libertad” “trampas de la noche” y la verdad de eso es que el sujeto poético debe “Con los caballos de las palabras debo hacer caminos/ una dulce pradera donde las bestias se devoren los ojos/ pájaros heraldos concurrirán con su fuego” con esta advertencia debemos tomar la obra, donde las trampas del género y la literatura se ponen de manifiesto, no todo lo que el autor va a escribir va a ser simple o sencillo, sino que tendrá su complicación para que las bestias (como llama al enemigo) no despierte su furia.

LA MALA TENTANCIÓN, “EL POEMA”

Gelman construye su memoria a través del discurso, Gelman gelmanea, escribe, le pierde el miedo al gran caballo (la palabra) y por medio de éste comenzará el relato (escondido) de los hechos, puede considerarse como una estrategia de lucha política, constituye un deber, un mandato que debe ser consumado por los sobrevivientes (“¿Cuándo nos crecerán las manos amados indefensos?”[2]) no solo con la finalidad de salvaguardar la memoria de las victimas, sino con el objetivo de crear y reforzar la conciencia revolucionaría (“defender la justicia/ hacer la revolución”).

Un tema muy presente en su obra es la del “silencio”, la censura que se vivió en esa época (“lenguas cortadas” “silencio bajo el sol”), esa censura que tenía como único fin provocar el olvido y la ignorancia de los ciudadanos sobre lo que acontecía en el país (“el olvido el silencio” “escribo en el olvido”) y que él con sus poemas, que en muchos casos son tomados como armas, impiden que el olvido sea completo (“toda poesía es hostil al capitalismo” “estos poemas (…) estas palabras (…) a veces son peores que los actos”)[3]

En ciertos casos a parte de la censura, de la impotencia de gritar “claramente” todo lo acontecido, se verifica lo que ya fuimos adelantando en la introducción, la existencia de una memoria oficial y una memoria que podríamos denominar clandestina, esa memoria social, silenciada (por ejemplo en Pensamientos se lee “dicen los textos (…) así será la historia pero yo les aseguro que no es cierto”)

Para hacer referencia al enemigo usa palabras, que son en cierta forma “símbolos” como bestias (pero bestias cobardes), buitres, etc. mientras que ellos son pájaros que cantan, pájaros heraldos (mensajeros de la luz/verdad).

El uso de palabras simbólicas para hacer referencia a algo específico es un recurso que se reitera en toda la obra, así como también las metáforas que no son otra cosa (en algunos casos) que reclamos, verdades escondidas, denuncia (“Están roncos de tanto pensar” –se mezcla la ironía en este caso- “Tristeo como un buey” “parir monstruos de ternura”), las preguntas retóricas, poseen muchas veces un alto sentido afirmativo mientras que en otros casos sólo entorpecen las entonación para fracturar las expectativas ideológicas, existe un lenguaje suprimido, donde el interlocutor puede formular lo que el poema no escribe (¿A dónde ira a parar tanta desolación, tanta hermosura?)

Y con estos recursos, la poesía/la palabra le permite a Gelman crear su memoria (escondida y escondido) y así manifestar su ideología (la de su grupo) que como vamos viendo es contra los militares (“perros viejos”)

En la obra Gelman demuestra tener un modelo a seguir y este es “el Che Guevara” al cual le dedica un extenso poema (Pensamiento) donde habla de su muerte por seguir sus ideales. Y esto es lo que quiere Gelman, incentivar a sus compañeros a pelear por la patria, por los ideales poniendo como ejemplo a Guevara (“por fin hay muertos por la patria”).

En Traducciones I Los poemas de John Wendell, en el poema LXV, se manifiesta el matar al enemigo antes que ellos los maten (“puedes hacer casamiento y amistades entre iguales pero no así entre la comida y quien se la come”) pone como ejemplo (otro recurso muy usado) animales de la selva, el león que come a Panini, el elefante que mata a Jaimini y así cada victima es vencida pese a las virtudes que puede aportar a un país porque “qué valen las virtudes para las bestias hambrientas”, compara como dijimos ya anteriormente al enemigo con animales de la selva, y es que nos da la impresión de que ellos van convirtiendo el país en una selva, la selva donde sobrevive el mas fuerte[4].

En el poema Gotán (1962), comienza a disfrazar la crítica aguda y la convierte en humor, ironía y audacia. Borra nuevamente su identidad, (“yo nunca escribí libros”) y hace referencia a la censura, y a la poesía como algo que nace por si sola. (“la poesía gira en sus propios brazos”)



[1] En La Nación (1997) Gelman declaro “Yo odio ese termino que inventaron los franceses, “la poesía comprometida” yo creo en la poesía casada. Casada con la poesía”. A mi opinión esto se ve mucho en cólera buey donde toma a la poesía como una amante.

[1]2 Los subrayados son míos, para dar cuenta de lo que quiero mostrar.

[2] el “nos” marca importante, remite al nosotros, al grupo.

[3] Urondo es otro de los poetas que en tiempo de dictadura, su escritura se vio influenciada por dicho contexto y al igual que Gelman hace hincapié en sus poemas como una especie de arma para salvar la memoria, para decir aquello que la censura no le permitía. En un poema dice ser “una memoria de paso” y cuando reclama el robo de elementos personales en el poema QUIERO DENUNCIAR (Poemas póstumos) dice “estos papeles desaparecieron por el miedo…”

[4] Urondo también uso palabras simbólicas para denotar a sus enemigos, por ejemplo en algunos casos los llama “Ave de rapiña” y todo el tiempo en la mayoría de sus poemas hace referencia al país como un campo de batalla, no solo eso sino que hay un poemario que escribió entre 1973-1976 que se llama “Cuentos de Batalla” y toma como tema principal la denuncia de los atroces actos vividos en dictadura.




sábado, 18 de diciembre de 2010

Se inició la matanza


Esteban Echeverría introdujo el Romanticismo en Argentina por los años 1.93... mas o menos, con una de las obras literarias que quedarían sin duda en la memoria de un país.
El Romanticismo en Argentina se caracterizó por la valoración del proceso que llevó a la independencia de España y por el enfrentamiento acérrimo a la figura de Rosas. En lo religioso se caracterizó por su oposición a la iglesia. Sus héroes eran por lo general incomprendidos y perseguidos políticos.
Un poco como crítica social y al sistema político que imperaba en ese momento, otro poco como forma de deleitar al ciudadano, Echeverría eligió la forma narrativa, y una historia digna de ser contada.
El Matadero, una obra magna, que da cuenta de la brutalidad de los federales, quienes desesperados por obtener un pedazo de carne, se revuelcan en el barro y la sangre entre insulto y gritos.
Se describe a los federales en su peor faceta, convertidos casi en animales salvajes (arpías), que se encuentran a la espera de las sobras, la carroña que ante era desechada a los perros vagabundos.
El espacio en que se desarrolla la historia completa la metamorfosis que se produce entre los ciudadanos, El matadero, que por la intensa lluvia que se venía viviendo en la ciudad, se había convertido es un chiquero donde nadie se niega a revolcarse, el insisto puede más que lo racional.
El vocabulario, vulgar y bajo (achuras, tongori,, etc), típico y característico de un sector social decadente "la chusma", "los negros" "los esclavos" que marcan su fuerte contrastes cuando aparece el Unitario.
Un Unitario que en el momento que aparece en escena es visto como lo era unos minutos antes el toro que se había escapado del matadero.
El salvajismo de los federales (buenos cristianos) no discrimina entre lo animal y lo humano y le da lo mismo incrustar el cuchillo en el cuerpo de cualquiera de los dos.
El juicio, lo único civilizado que le queda a los federales quienes juzgan al unitario por no llevar el "luto" por la muerte de la mujer del "Restaurador" es corrompido por la sonrisa del juez quien forma parte de la corrupción e impunidad social del momento.

Un libro recomendado sin dudas, corto y bueno, lleno de acción, para el fin de semana.

viernes, 21 de mayo de 2010

La aguarfuertes sean dichas.


Roberto Arlt es quizás el escritor menos intelectual que tiene -tuvo- Argentina, es sin duda para mi el antónimo de un Borges instruido en todas las artes, idiomas y conocimientos.
Sin embargo, este hombre "poco intelectual" supo ganarse al pueblo argentino con sus escritos. Y pues pensemos que nunca fuimos muy interesados en laberintos, espejos y tantas cosas que jamás terminamos de entender.
La lectura para muchos fue ese escaparate de la realidad, que nos entretenía en nuestros tiempos libres, donde no iba nada de reflexionar y de pensar.
Con esto no estoy menospreciando ni a un Borges que nos hizo reconocidos en todo el mundo y muchos menos al grande de Arlt.
Arlt, detrás de su mala ortografía tenía algo que a muchos le hacia falta: la capacidad de ver mas haya de los hechos, saber reflexionar sobre lo que veía. Fue capaz de romper con el "mito" de la costumbres Argentinas hecho que muchos más adelante haría Roland Barthes en su libro "mitología" tomando los hábitos de los franceses. Arlt logra poner en escena las normas no escritas de la vida de relación en su sociedad para leer en ellas las formas normalizadas de la moral cotidiana de su época.
Dicho escritor tenía en un viejo diario popular de la época una columna donde escribía diariamente sus "aguafuertes porteñas" en la cual se encarga de descubrir Buenos Aires.
En ellas registraba a los personajes porteños con sus hábitos y costumbres, recuperando las anécdotas que corren de boca en boca o las confeciones secretas que se surruraban en alguna mesa de café. Arlt se apropiaba de estas historias y experiencias configurando en sus notas un entramado de voces que se entrecruzan en los discursos provenientes del periodismo, los nuevos saberes tecnológicos, la literatura y la política.
Luego, con estas notas, se imprimió el libro con el mismo nombre.
A parte de las "Aguasfuertes Porteñas", escribió otras pertenecientes a cada lugar que visitaba intentando desmitificar la realidad, así dió nacimiento a "Aguasfuerte Africanas, madrileñas, etc.".
Después de este breve comentario, considero que lo ideal sería que cada lector pudiese tener esta noche sobre su mesita de luz un libro de estos para leer; sin embargo voy a tomarme la licencia de transcribir dos o tres fragmentos pertenecientes al libro en cuestión, para que aquellos que desconocían de este autor comiencen a conocerlo y aquellos que nunca lo leyeron tomen la iniciativa de hacerlo.


LO QUE LLAMAMOS GIL
Usted y yo, y todos los hombres de esta ciudad, nos hemos parado más de una vez para mirar el paso de una espléndida mujer que iba acompañada de un hombre, y decimos:
- ¡cómo es posible que una muchacha tan linda le haya llevado el apunte a un gil de esa magnitud!
Y alguien me contesto una vez:
"todos los que acompañan a una linda mujer tienen cara de giles". Sí y no. Pero la mayoría sí. ¿Y en qué consiste el fenómeno?
La mayoría de las mujeres quieren arreglar económicamente su vida. Es decir, casarse. Y cuando nosotros vemos un hombre y decimos que tiene cara de gil, es porque el rostro de ese hombre no ha sido trabajado nunca por la nerviosidad del esfuerzo mental. Cuerpos de 30 años con semblantes de bebés. Con ojos de corderitos. Con labios de rosa.
Pero esos hombres les convienen a las mujeres. Son candidatos para el casamiento. Aunque para declararse le hayan dicho la desgastadisima fracesita de "Señorita ¿me permite una palabra?, a ellas no les importa. Bajo la fracesita esta el candidato. Y eso es lo que les interesa.

EL ABURRIMIENTO DEL DOMINGO
Buenos Aires es la ciudad más triste del mundo en día domingo. Triste y aburrida.
El ciudadano que para su desgracia, no aprendió a tocar el acordeón o la flauta, se ve en serios apuros para pasar el domingo sin que se les descoyunte la mandíbula de tanto bostezar.
Día horrible para el que está acostumbrado a no hacer nada. Día espantoso para el fiacún que tiene licencia de vagancia para toda la semana. Día amargo para los "esquenunes" que se ven afrontados al espectáculo de toda la fiaca colectiva, pues no constituye entonces la pereza propia ningún placer, como ocurre los días hábiles.
Porque el plecer de no trabajar estriba en que los otros trabajen. Ello es tan cierto, que he oído a muchos doctores en vagancia y teólogos en "dolce farniente" asegurar que lo único que hace estimable el atorrantismo para el atorrante es el espectáculo de la laboriosidad de los otros.
Y puesto que el domingo nadie trabaja ¿Qué valor tiene entonces el domingo?.

LOS QUE LLEVAN COMIDA
Vez pasada, de noche, entro a un cine de Almagro. Me ubícan en una fila de gente pobre "pero honrada".
Había ido a ver "Fatalidad". Me incluyo entre los hinchas de Merlene Dietrich. Es maravillosa.
Volvamos al butaquerío rasposo. Me ubícan entre gente pobre, pero honrada, cuando mis oídos perciben un ruido como de carpintería. Duró casi toda la primera sección. Al mismo tiempo por el aire se expandía un olor a guiso, pimentón y a ternera cocida. Yo me estaba preguntando si ahora las películas, además de ser parlantes eran odorantes, cuando de pronto se cortó la cinta, volví la cabeza y descubrí una venerable familia extranjera macando a cuatro carrillos.
Habían tendido mantel de papel pergamino sobre sus rodillas y hermanaban el arte de Edison a las habilidades de Brillat Savarin.
Uno no sabía si reírse o protestar. El suelo estaba sembrado de miguerío marroquiento y cuando se restauro la película y continuó la exhibición de "Fatalidad", la familia extranjera comenzó nuevamente a comer con tal entusiasmo que el ruido de sus mandíbulas no permitía escuchar la sincronización de la película.
Conclusión: deben prohibirse los picnics y comilonas en los cines.
Bueno, espero les haya gustado mi pequeño aporte, quiero aclarar en primer lugar que lo de poco intelectual aludido al comienzo sobre Arlt era simple ironía, el tipo es sin duda un genio.
Y segundo espero que tomen la iniciativa de adentrarse en su literatura, ya que representa toda una época y un contexto digno de ser recordado.

sábado, 17 de octubre de 2009

Capitulo 93 de Rayuela


Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación de] amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan cómo pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perchè este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dos versos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del verano. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brinvilliers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roc... Logos, faute éclatante. Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.
Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de la perras. Rajá, jauría, tenemos que pensar, lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, entendés, un mandala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Piero della Francesca y Anton Weber, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIII. Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rue du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sèvres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDLE WITH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Atala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sèvres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a deseamos (pero eso fue más tarde, en la rue Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sèvres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lulú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y...
Horacio, Horacio.
Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sèvres-Babylone, no de este balance elegíaco en que ya sabemos que el juego está jugado.
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Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de Agosto de 1914, de padres argentinos. Llegó a Argentina a los cuatro años. Paso la infancia en Bánfield, se graduó como maestro de escuela e inició estudios en la Universidad de Buenos Aires, los que debió abandonar por razones económicas. Trabajó en varios pueblos del interior del país. Enseño en la Universidad de Cuyo y renunció a su cargo por desavenencias con el peronismo. En 1951 se alejó de nuestro país y desde entonces trabajó como traductor independiente de la Unesco, en París, viajando constantemente dentro y fuera de Europa. En 1938 publicó, con el seudónimo Julio Denis, el librito de sonetos ("muy mallarmeanos", dijo después el mismo) Presencia.
En 1949 aparece su obra dramática Los reyes.
Apenas dos años después, en 1951, publica Bestiario: ya surge el Cortázar deslumbrante por su fantasía y su revelación de mundos nuevos que irán enriqueciéndose en su obra futura: los inolvidables tomos de relatos, los libros que desbordan toda categoría genérica (poemas-cuentos-ensayos a la vez), las grandes novelas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/Modelo para armar (1968), Libro de Manuel (1973).
El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza, constituída por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con él mismo, genuino ardor. Julio Cortazar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.
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Espero que les haya gustado, prometo seguir publicando más textos de Julio Cortazar ya que es uno de los escritores que más admiro..
Rayuela es un libro que si no me mata como escritora, tal vez me fortalezca, pero soy consiente que no puedo superar a este genio.
Pero de algo hay que estar felices, y es, que al decidir escribir rayuela lo hizo en lengua castellana... ya que ni siquiera la traducción más exacta de dicha obra puede superar su magnificencia y lo que me hace sentir cuando la leo.