Mostrando entradas con la etiqueta literatura italiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura italiana. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de octubre de 2010

¿Dime quien eres mujer de mundos posibles?


2

En la Italia de los años 1300, la mujer comenzó a verse de otra manera y no es de menos: Dante, crea a su amada Beatriz. Ella es más que una mujer corpórea, es una mujer divinizada[1]. En este caso la mujer es la que despierta la potencia de amor latente en el corazón del amante gentil y le inspira sentimiento de humildad. La mujer es la que marca el camino ha Dios, despierta ese amor gentil, insita gentileza, honestidad, humildad y beatitud. Está aptitud no es insignificante, esta amaba, incitará a su enamorado a atravesar el infierno y el purgatoria, y a su vez será guía de Dante en el paraíso donde tendrá como objetivo guiarlo por el camino hacia el buen Amor, el amor de Dios. Enderezarlo en la “via” que este había perdido será su gran hazaña.
Años más tarde Giovani Boccacio, escribirá el “Decemarón” (1349-1351). En dicha otra coloca en escena a 7 mujeres, que lejos de ser la Beatriz divinizada de Dante, son mujeres terrenales que poseen defectos y virtudes, así como vicios y manías.

“En los cuentos del Decamerón, la mujer se encuentra a menudo en el centro de los grandes actos de la comedia del hombre y aparece representada en sus varios aspectos físicos y morales y a través de las diversas reacciones que suscita en los individuos y la sociedad.”

(Crolla, 1984: 4)

Estas mujeres en contraposición a Conegunta personaje del “Cándido”, pero semejante a Beatriz en algunos aspectos, se encargarán de guiar a tres jóvenes varones hacia “otro” mundo, lejos de la tristeza y la enfermedad por la que Florencia se veía devastada, para habitar lo que terrenalmente se asemeja a la idea de paraíso[2]: lugar lleno de flores y animales, donde sólo hay alegría, lejos de la enfermedad. La iniciativa de emprender el viaje surge de las mujeres, pero no pueden hacerlo sola; las mujeres necesitan del hombre para que las gobierne y las coordine ya que como se manifiesta en el libro, mas precisamente en su proemio “En verdad lo hombres son cabeza de la mujer y sin su dirección raras veces llega alguna de nuestras obras a un fin loable” (Ibídem: 71) y aquí es donde esta el condicionamiento de la mujer, la mujer puede iniciar los grandes actos, pero siempre teniendo al hombre como coordinador y gobernante de los mismos.

Toda esta situación comenzará a cambiar, sin embargo será necesario esperar hasta el siglo XIX, para que la “femina” sea proyectada en el universo textual, ya sea como mujer personaje creada por hombres escritores o como mujer real creando sus propios mundos posibles, sus propios caracteres: personajes femeninos: actantes, capaces de actuar e ir más allá del estereotipo dominante, dando a luz así a escritoras, portadoras y dominadoras de una voz y de una lengua que las identifique.

Quizás la obra más conocida, que comienza a dar cuenta de este cambio y que crea a la mujer personaje con más trascendencia es Madame Bovary. Un personaje inventado en el siglo XIX por el escritor Frances Gustave Flaubert y que desde una lectura particular puedo pensarlo como la personificación de esa mujer cansada de la monotonía que le toca vivir: en la casa, con la hija y el marido. Esa mujer- lectora que va en busca de formar-realizar con su actuar esos mundos posibles que tanto anhela. Y aunque el final es poco alentador, no es augurio del cambio que ya se venía gestando.

Con este (re)nacimiento de la mujer en lo literario, incorporada al “sistema”, comienzan a surgir etiqueta como “escritura femenina” que designa tanto la literatura escrita por mujeres como la literatura de contenido “femenino”, es decir, que se centra en la experiencia de ser mujer en el mundo con todos sus matices biológicos y contextos situacionales, pero con la salvedad de circunscribir el “mundo femenino” casi exclusivamente a su acepción más tradicional, con lo cual, muchas escritoras que proponen modelos y espacios femeninos nuevos, no se sienten identificadas con esta denominación.

Otro término es el de la escritura mujer:

“… la mujer pone el acento en el auto-descubrimiento y pasa a ser imagen reflejada en la escritura la que adquiera trascendental importancia.”

La escritura mujer en Marguerite Durás” Adriana Crolla

Este término libera a la mujer de toda represión y le permite total autonomía para tomar papel y hoja y hacer se su escritura su propia huella trascendental.

En conclusión: La mujer, como portadora de voz en la literatura ya sea mujer real o mujer personaje, es un tópico bastante reciente, y cada vez sobresale más dentro del ámbito literario, sin embargo, aún falta mucho recorrido.


[1] “parece una cosa que bajó del cielo

A la tierra un milagro mostrar” (soneto que puede encontrarse en la “vita nuova”)

[2] Y en este aspecto es donde las comparo con Beatriz, estas mujeres guían a los tres hombres al paraíso terrenal, a un mundo de alegría, lejos de los males de la peste.


Leer primera parte

jueves, 23 de septiembre de 2010

Francesco Petrarca

Hoy quiero dedicarle un post a un gran poeta Italiano.

FRANCESCO PETRARCA




Francesco Petracco, que latinizó su apellido a Petrarca vivió entre los años 1304-1374.
Fue Lírico y humanista italiano, cuya poesía dio lugar a una corriente literaria que influyó en autores como Garcilaso de la Vega, Bécquer, (en España),William Shakespeare y Edmund Spenser, en Inglaterra, bajo el sobrenombre genérico de Petrarquismo.
Tan influyente como las nuevas formas y temas que trajo a la poesía, fue su concepción humanista, con la que intentó armonizar el legado grecolatino con las ideas del Cristianismo.
De esta manera, Petrarca es considerado el primer poeta moderno, uno de los primeros en dejar a un lado el teocentrismo (no del todo) para centrar su mira en el hombre, en lo terrenal, es su existencia en la tierra. Lo que sucede después de la muerte es algo incierto, muy diferente a los que se plantea en la Divina Comedia de Dante. Es necesario traer a colación este dato, ya que ambos escritores dieron a conocer sus obras más magnificas en el mismo siglo.
Una de sus obras más conocidas y difundidas es el "Canzoniere", publicado originariamente con el nombre de Rime in vita e Rime in morte de Madonna Laura y que fue ampliando con el transcurso de los años. Es aquí donde Laura se constituye en el objeto idealizado de su amor, representante de las virtudes cristianas y de la belleza de la antigüedad. Una Laura fusionada con lo carnal y lo divino.
No podemos pensar en Petrarca, sin tener en cuenta a la musa inspiradora Laura, esa mujer que existió en la vida real, pero que no correspondió al poeta con mutuo amor, sino más bien terminó casándose con otro hombre y para más tragedia, murió muy joven. Debido a esto notamos el dolor, la pena, la agonía del poeta ante la lejanía de la persona que ama, ella es su motivo para que él se adueñe del lenguaje y comience a dominarlo y a encarselarlo en papel.
Aquí les dejo alguno poemitas como "puntas" para que después, usted lector activo siga buscando e investigando más sobre este gran escritor:


En La Muerte De Laura


Sus ojos que canté amorosamente,
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,

Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra al cielo semejante,
¡poco polvo son ya que nada siente!

¡Y sin embargo vivo todavía!
A ciegas, sin la lumbre que amé tanto,
surca mi nave la extensión vacía…

Aquí termine mi amoroso canto:
seca la fuente está de mi alegría,
mi lira yace convertida en llanto.


No Tengo Paz Ni Puedo Hacer La Guerra


No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.

Me alimenta el dolor y llorando reí;
La
muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por tí.


domingo, 14 de marzo de 2010

LA DIVINA COMEDIA

¿Quién es ese “yo” oculto?


Nos tomaremos el tiempo hoy, de descubrir quién es el que dice, el que narra, en la gran novela italiana: "La Divina Comedia"
Desde su comienzo la novela se inscribe a través de una primera persona que va narrando todo lo que ve, escucha y siente en su inédito viaje por el infierno, purgatorio y paraíso, pero… ¿Quién es ese que dice “yo”?
Por naturaleza detestamos el anonimato (ya lo vimos con Foucault), por lo tanto casi intuitivamente le otorgamos un nombre a este personaje, y como no tenemos otro nombre a la vista más que el del autor, deducimos que sin dudas esa debe ser la forma en que designaremos a este yo, “Dante”, pero ¿cómo comprobarlo?
Supongamos que encontramos un manuscrito de la “Divina Comedia” sin tapa, sin firma ¿A quién aduciríamos esa primera persona?
Poco se sabe de la vida de Dante y tal vez la mayor parte de lo que se sabe se deduzca de su más creativa e ingeniosa obra “La Commedia” (como él la dio en llamar en un comienzo).
Por tanto mi trabajo consistirá en rastrear aquellas pistas que me confirmen que esa primera persona no es otra cosa que el personaje de Dante, recorriendo ese mundo posible, creación de su genialidad indiscutible.

Desde el comienzo de la obra sabemos que este personaje se encuentra en la mitad de su vida “A mitad del andar de nuestra vida”, si asociamos este enunciado al periodo en el cual fue escrito -1300- deduciríamos que el punto medio calculado en el promedio de vida de cada individuo es más o menos de 33 años (número significativo quizás; ya que dicha obra se rige con el juego entre los número 1 y 3 vislumbrando así una fuerte connotación religiosa que en este momento no viene al caso). El hecho de marcar la edad, nos demuestra que el personaje se encuentra en un momento de madurez, y puede que esta no sea la primera obra que haya narrado o escrito.
Más adelante (canto II) notamos la presencia de un nombre “Beatriz” por boca de Virgilio (el que guiará a nuetro personaje en esta larga travesía), quien se encaga de explicar las causas de este viaje, pero ¿Quién es Beatriz? Poco sabemos de ella aún, sólo que fué la que encomendo a Virgilio a que guiará a este personaje hasta ella, y él, parece conocerla (tal vez de otro lugar, tal vez supone que un lector con experiencia la reconocerá de otra obra, porque no se dan muchos detalles que puedan resultar innecesarios), ya que se pone muy feliz al escuchar tal noticia, este nombre va a tener mayor significancia en el capitulo XXVIII del purgatorio cuando Virgilio lo anima a cruzar el muro de fuego diciendo que detrás de este se encontrara con dicha mujer.
En el canto IV del infierno encontramos un dato muy interesante, nuestro narrado es poeta. Al llegar al Limbo se encuentra con “cuatro grandes sombras” que no son otros que Homero, Ovidio, Horacio y Lucano “Monarcas del cantar brillante” y él orgulloso de su ingenio se siente parte del grupo “hálleme el sexto”. Sin embargo esta no es la única parte en la que se dice llamar poeta sino que en todo momento hace alusión a dicho “don” por decirlo de alguna manera.
Esta primera persona tiene total conciencia de su trabajo de escritura, de ser el narrador y escritor de esta “su comedia”, a finales del canto XVI del infierno lo demuestra diciendo: “Más que yo no lo calle no te asombre;/ y por esta comedia ¡oh lector! juro,/ y porque dure rato su renombre” también se ve en el canto XX del infierno: “voy de nuevos dolores a hacer versos” canto XXI del infierno “De puente en puente así cosas narrando, de que mi comedia no se cura” con estas frases estaríamos casi afirmando que este personaje en el reflejo del autor del mundo real. Pero como no tenemos el nombre del autor, no sabemos aún quién es ese que dice “yo”; por otro lado, como lectores activos, debemos considerar que la literatura es el discurso en el que no podemos confiar, es mentiroso y engañero... pero es una debilidad para muchos.
La fuertes criticas políticas que se manifiestan en muchos de los cantos, principalmente en el VI de cada sitio (infierno, purgatorio y paraíso) nos dice que este personaje es sobre todo Italiano de sangre (en el canto VI del infierno se hace una critica a Florencia, en el purgatorios a Italia y en el paraíso a Roma) a su vez en muchos lugares se encontrara con personajes provenientes de dichos lugares, quienes lo llamaran compatriota.
Tenemos ya muchos datos, pero no un nombre, y es que para escuchar su nombre, tendremos que recorrer con esta incógnita los 34 cantos del infierno y 30 cantos del purgatorio, hasta que se da el encuentro con su ama Beatriz.
En dicho canto el narrador busca “como un niño que a la madre va amansado” a su guía y no lo encuentra “Mas dejado me había en mi derrota Virgilio” entonces esta mujer vestida de rojo que por poco él no conoce, lo llama por su nombre: “Dante” y trata de consolar esta perdida. Es así como es este canto por primera y única vez se da a conocer el nombre de nuestro personaje; quién es llamado Dante.
Pero este Dante no es más que un personaje, que cuyo nombre y ciertas características bibiográficas coinciden con un referente del mundo real, pero la literatura y la realidad son dos mundos diferente.
Mucho se hizo esperar, pero al fin y al cabo las deducciones que empezamos haciendo en nuestro recorrido por el trabajo discursivo nos sirvió o me sirvió de mucho.