Las rosas de papel no son verdad y queman lo mismo que una frente pensativa o el tacto de una lámina de hielo. Las rosas de papel son, en verdad, demasiado encendidas para el pecho.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Los conjuros de Merseburg
Estos conjuros refieren a un grupo de poemas del siglo IX o X encontrados en Merseburg, una localidad de Alemania por el señor Georg Waitz en 1841.
Son prácticamente poemas de escritura simple, que tienen como base la aliteración, lo cual le da cierta musicalidad y un determinado poder a la palabra. Una palabra muchas veces mítica.
De allí viene toda la creencia de los hechizos y la famosas frases: "abra cadabra.." un juego de palabras que supuestamente provocaban un efecto en el destinatario. De esta manera vemos como la poesía (la palabra) tiene un efecto pragmático: "ACTÚA SOBRE LO REAL".
Los conjuros se dividen en dos partes, una llamada SPET (situación, muchas veces en relación a la mitología) y GALDER (que refiere al hechizo)
Transcribo uno de los poema:
Antaño se establecieron mujeres sabias, aquí y allá se establecieron;
unas anudaron los lazos; otras detuvieron los ejércitos,
otras deshacían las ataduras.
¡líbrate de los lazos! ¡Escapa de los enemigos!
En alemán:
Einst setzen sich idisen, setzen hier sich und dorthin;
welche flochten die fesseln, welche hemmten das heer,
welche lösten die bande.
¡Entspringt den haftbanden! ¡Entfahr den feinden!
Este poema tiene como tema central la guerra . Refiere a las Valquirias, que eran mujeres guerreras y sabías; a la liberación de la guerra.
Está claro cómo las oraciones en imperativo provocan un efecto de "acción" en el destinatario. No se le aconseja, ni se le cuenta algo, simplemente se le ordena.
Por otro lado, en el poema en su idioma original vemos la aliteración de la s y la f lo cual hace que el poema logre una musicalidad a veces tenebrosa para quien lo escucha; no hay que olvidar que en muchos casos estos conjuros llevaban como misión profetizar el daño a un destinatario particular.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Pensar una nueva forma de Literatura
“...yo te apremiaba para que lo dijeras todo. Para que me
revelaras el fondo de tu cerebro. Las almas serán siempre desconocidas.”
Juan Carlos Onetti, “La
muerte y la niña”
A partir del siglo XX las formas literarias
sufren un cambio en su constitución y en el contenido, transformación que se
venía gestando lentamente ya desde el siglo anterior. Entre estos cambios,
comienzan a encontrarse los experimentos verbales, por ejemplo, distorsiones en
el sentido y en la conformación de las palabras, recreación paródica de
registros profesionales y sociolectos entre otros. Estas “innovaciones” no sólo
modifican la manera de escribir y de entender la literatura, sino también la
manera de leer, ya que el sentido único, ideal que el lector intenta decifrar
en una obra se verá suspendido en una aventura significativa sin final exacto.
Aquella ilusión de encontrar un significado
único y universal queda comprendida en un imaginario ideal; el escritor se
plantea un juego lingüístico que el lector se empeña en descifrar sin
resultados favorables. Se rompe definitibamente con la noción de signo
lingüístico de Saussure dentro del ámbito literario, y vemos como la
literatura, una maquina infinita en experiencias y ambiguedades camina sin
rumbo fijo hacia un lugar poco estable.
Pensemos en una fragmento de Sartre:
“[...] Las
novelas de nuestro mayores contaban los acontecimientos en pasado y la suceción
cronológica dejaba entrever las relaciones lógicas y universales, las verdades
eternas; estaba ya comprendido hasta el cambio más pequeño [...] Pero nosotros,
si nos dedicábamos a meditar sobre nuestros escritor futuros, nos persuadíamos
de que ningún arte sería verdaderamente nuestro si no reseñaba el
acontecimiento con brutal lozanía, su ambiguedad, su carácter imprevisible
[...] no queríamos deleitar a nuestro público con su superioridad en un mundo
muerto y queríamos agarrarlo por el cuello: que cada personaje sea una trampa,
que el lector quede atrapado en ella, que sea lanzado de una conciencia a otra
como de un universo absolto e irremediable a otro igualmente absoluto, que se
muestre incierto...”[1]
¿Acaso el cambio no surge en un intento de liberarse de la tradición
literaria y de instaurar una marca propia dentro del sistema?
Es necesario que traigamos a colación a dos
grande autores: Juan Carlos Onetti y Gabriel García Marquéz; quienes en el
simple acto de crear un micro-universo ficcional significante, (Santa María en
el caso de primero y Macondo en el segundo)
establecieron la posibilidad de instaurar cambios o rupturas dentro del
campo literario, un mundo simbólico, ficcional dónde el juego literario y la experiencia
del lenguaje se presenta sin reglas fijas, sin censuras.[2]
donde estos mundos ficcionalizados permiten crear o fundar una nueva historia
(¿literaria?). Así, estos mundos se ven regidos por las leyes del creador (J.C.
Onetti y G.G. Marquéz) y todo parece permitido, desde las rupturas temporales,
rupturas sintácticas, problematización del género, el cambio de narrador entre
otros.
En Onetti, el juego del significado se nota
fuertemente, nunca es posible llegar a unas verdad absoluta, pensemos en “La
novia Robada”, el cambio del sujeto de enunciación de un yo personal-íntimo, a
un él que luego pasa a un nosotros
general y plurar casi desligado de toda responzabilidad da cuenta de una verdad ausente que pasa de boca
en boca, que nunca se encuentra acabada y certera. Varios puntos de vistas se
presentan para contar un mismo hecho, que no sólo distorsionan la historia
misma sino también la lectura de este lector que intenta como bien dijimos
antes desentrañar el significado aculto y verdadero (¿posee un significado
oculto y verdadero?) del texto literario, sin imaginar (quizás)[3]
que estos textos forman parte de estas nuevas concepciones. Pensemos en este
caso en lo que Donald Shaw dice en su texto “Nuevas Narrativas
Hispanoamericanas”:
En los términos más generales se puede hablar de una sublevación contra todo intento de
presentación unívoca de la realidad, sea la exterior a los personajes, sea
la realidad interior psicológica, y de la
creación de obras esencialmente abiertas que ofrecen la posibilidad de
múltiples lecturas. Al mismo tiempo es obligado mencionar lo que Rufinelli
a bautizado en “la tematización de la forma”, es decir, la creciente tendencia
a enfatizar la “ficcionalidad” de la novela, a discutir la narración dentro de
la narración misma, de modo que “la forma comienza a ser registrada por el
discurso novelístico e irrumpe en el conflicto, a menudo con fuerza dramática,
con la vivacidad equivalente a la representación de un personaje”
La historia se presenta en multiples puntos de
vistas, lo cual hace de la “verdad” o del significado, algo imposible de
alcanzar; lo que impera en el texto es puro significante que nunca se satura,
se compreta, ni alcanza una estabilidad fija; el lenguaje, ahora en mas
resultara problemático.
Situar
este problema en el nivel del enunciado nos permite ver como se legitima una
concepción de literatura no subordinada a un discurso establecido, produciendo
un espacio propio de legitimación de la escritura. El significado, si es que
hay uno[4],
se torna inalcanzable, ya que este pasa de boca en boca y es el narrador
(cambiante) quien tiene el poder de delinear lo que quiere contar y como
hacerlo.
Esto también provoca, lo que Shaw establece,
cuando dice que en esta nueva literatura se produce una “tematización
de la forma”; ya no importa la historia en si misma, sino cómo se cuenta. Y
este cómo contar, conforma indiscutiblemente la historia, se convierte en un
elemento más dentro de esta. Pensemos en “Cien Años de Soledad”, las rupturas
temporales, empezar por el final (recordemos a Aureliano Buendía frente al
batallón de fusilamiento recordando....) para luego seguir con el origen de
pueblo –Macondo- y de la sociedad.
Ese comienzo-final astuto dónde todos apuntan
a un sólo objetivo, Aureliano Buendía para luego contar el surgimiento de una
nueva cultura, un nuevo pueblo y nuevas familias, para termiran al fin con la
muerte de Aureliano Buendia. ¿No podemos pensar a Aureliano Buendia como
representante de esta tradición literaria a la que todos apuntan?
La forma, el cómo escribir, se convierte hoy
en un personaje más dentro del texto literario, constituyen a la significancia
de este.
[1] Sartre, Jean Paul.
“Situación del escritor en 1947”. En ¿Qué es la literatura? Buenos Aires,
Losada, 1976.
[2] Pienso en el personaje
del Quijote, quién en su locura no sólo crea un mundo distindo al real, sino
que el mismo hecho de cambiar de nombre (de señor Quijada a Don Quijote de la
Mancha), lo compromete y lo significa dentro de ese imaginario, convirtiéndolo
en significante. Así, no es Quijada el caballero andante, sino Don Quijote, que
concuerda (cohesiva y coherentemente) con la invensión de ese mundo.
[3] No existe un lector
totalmente ingenuo, y la imagen de este lector que busca un significado oculto
y verdadero es un mero estereótipo que nos sirve de ejemplo para este texto.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Imagino mundos posibles para la vida que llevo,
pero todo, todo sale mal...
caídas, simples caídas, que más que matarme me desesperan.
y
No me canso de pelear con el destino,
no quiero verme en el piso, pero tropiezo mil veces.
y mil veces caigo y mil veces levanto la mirada en busca de ayuda.
Sola puedo y me levanto y caigo y camino y tropiezo...
mi vida no es fácil para soñar.
los sueños no son verdad, pero mi vida es sueño,
quizás este mundo no está preparada para mi presencia.
El fin es relativo y su significancia es poco significante,
la vida no es nada, HUMO en la sociedad.
¿a quién le importa mi despertar?
quiero revivir en otra vida, que no sea mia
y
al fin ser feliz....
p/d: si la felicidad es posible.
pero todo, todo sale mal...
caídas, simples caídas, que más que matarme me desesperan.
y
No me canso de pelear con el destino,
no quiero verme en el piso, pero tropiezo mil veces.
y mil veces caigo y mil veces levanto la mirada en busca de ayuda.
Sola puedo y me levanto y caigo y camino y tropiezo...
mi vida no es fácil para soñar.
los sueños no son verdad, pero mi vida es sueño,
quizás este mundo no está preparada para mi presencia.
El fin es relativo y su significancia es poco significante,
la vida no es nada, HUMO en la sociedad.
¿a quién le importa mi despertar?
quiero revivir en otra vida, que no sea mia
y
al fin ser feliz....
p/d: si la felicidad es posible.
jueves, 16 de agosto de 2012
Y si una noche oscurese?
Les traigo y les recomiendo un libro para este fin de semana largo en Argentina. Un poco de historia, un poco de literatura y por qué no un poco de amor, todo dentro de esta novela corta y llevadera.
"Cuarteles de Invierno"
de Osvaldo Soriano
Contexto Histórico
El
contexto en el que se desarrolla la novela es durante la última dictadura
Argentina producida entre los años 1976 al 1983, año en que se recupera la democracia de la mano del
presidente Raúl Alfonsín.
Esta
fue quizás una de las dictaduras más violentas y sanguinarias, ya que el número
de desaparecidos y atrocidades que se sucedieron durante este periodo son
inimaginables hoy día.
Sin
embargo, un intento por mantener la memoria a través de documentales,
testimonios (el libro “Nunca Más”) películas y novelas (pensemos en “Cruzar la
noche” de Alicia Barberis) con el objetivo de que hechos como estos no vuelvan
a sucederse.
El
término “DICTADURA” Según la Real Academia
de la Lengua Española ,
puede definirse como: “Gobierno
que en un país impone su autoridad violando la legislación anteriormente
vigente”.
Pensando en estos podríamos decir que la DICTADURA se produce
cuando se interrumpe la normal aplicación de las normas constitucionales sustituyendo
a un gobierno de derecho, de acuerdo a la ley por un gobierno con funcionarios
de facto (sin legitimidad jurídica). La mayor parte de los gobiernos de facto
asumieron por un golpe de estado. Esto ocurre cuando un grupo de personas,
apoyándose en la fuerza, derrocan al gobierno democráticamente elegido (por el
voto popular), aduciendo una “razón de estado” o un “estado de necesidad” para
hacerlo.[1]
En las dictaduras, el poder está
concentrado en manos de una persona o de un grupo de individuos que reúnen
todos los poderes del estado, contrario al ideal democrático de la división de
poderes. En este caso es el gobernante quien decide sobre la persona
y bienes de sus gobernados cuya conducta se
limita a obedecer.
Sinopsis
La
temática central de la novela trata de las peripecias que tienen que atravesase
Andrés Galván (cantante de tango) y Tony
Rocha (boxeador) al llegar a un pueblo bonaerense llamado “Colonia Vela”. Ambos
asisten al lugar con el objetivo de cumplir con su trabajo, si embargo, las
cuestiones políticas del momento, no ayudaran. Por uno lado Galván, al negarse
a dar un autógrafo ganará al primer enemigo y por otro Rocha, que perderá su
pelea más importante por el simple hecho de no ser local (una batalla arreglada
que será negada por el protagonista asta las últimas consecuencias).
Sus personajes
Entre los protagonistas principales podemos nombrar:
Andrés
Galván: Es el narrador de la historia. Cantante de
tango. Viene de Buenos Aires al pueblo “Colonia Vela” para cantar en un
festival aniversario. El público que recibe su música es una sociedad selecta.
“Usted canta lindo carajo”
(dice Rocha, Pág. 17)
“Usted va a cantar en el teatro Avenida para gente selecta,
intachable; también estarán los militares…”
(dice el Doctor Exequiel Ávila Gallo, Pág. 24)
Tony
Rocha: es alto, de unos cien kilos más o
menos. De ojos pequeños para su casa y
pelo abundante. De profesión: Boxeador, casi retirado ya.
Es
vigoroso y hasta bruto en algunos casos. Vocabulario vulgar, y reducido.
Pertenece
al ámbito popular.
“…el grandote saco un pañuelo
y empezó a sacudir el polvo de la manera más grosera”
(Dice el narrador, Pág. 27)
“Llega hoy a Colonia Vela el
fuerte pagador Tony Rocha” (dice en un fragmento de
diario que le muerta Marta, hija de Gallo, en Pág. 31)
Doctor
Exequiel Ávalo Gallo: abogado, cómplice militar.
Conocido en todo el pueblo. Padre de Marta, quién más tarde tendrá un amorío
con Tony Rocha.
Físicamente
es gordo, petiso y pelado, siempre vestido de traje y camina con bastón.
“… el doctor saludo y el
tipo que estaba en el primer taxi le contesto “¿cómo está doctor?”. Uno de los
soldados se llevo la mano desocupada al casco y le hizo una venia respetuosa…”
(Pág. 31)
“… Avila Gallo estaba como
siempre de traje, chaleco, moño y su impecable peinado a la gomina. Solo le
faltaba el baston.” (dice el narraror, Pág.
65)
Marta
(hija de Gallo): Alta, delgada, de cabello negro. Veinte años de edad. Se
enamorará de Rocha a quién le entregara su amor, aunque no se le este
permitido. Rocha buscará formalizar con ella, pero eso no será posible, la
situación contextual jugara un papel rotundo en todo momento.
“…Su mirada era ingenua,
cuidadosa, como si sus ojos no vieran otra cosa que aquello que le esta
permitido ver.”.(dice en narrador Pág 29)
Algunos problemas
Dos problemáticas interesantes de rescatar son: por un lado la imposibilidad de
concretar el amor entre Rocha y Marta. Aunque este amor parece ser correspondido,
el contexto histórico, la posición social de cada uno (por un lado un boxeador
contratado para perder una batalla y por el otro la hija de un importante
abogado) y las mismas circunstancias en que se conocieron no ayudarán para
acercarlos, sino más bien los alejara.
Marta
que cumple las ordenes de su padre, no buscara concretar la idea de formalizar
su noviazgo con Rocha y quedará resignada llorando en su casa, mientras su
boxeador se disputa más que el título,
un triunfo por seguir viviendo, luego de terminada la pelea.
El
otro problema es lo acontecido con Mingo (Luciano) el albañil que de un momento
a otro se transformo en un “croto”, discriminado por la sociedad, casi un
personaje sin importancia.
Sin
embargo, este se acercara al bando enemigo de los militares, ayudando a Galván
huir de los policías que lo perseguían así como también a llegar hasta donde se
encontraba Rocha. Cuando los militares se enteran, lo matan.
Situación
común para aquellos que traicionaban o jugaban contra el gobierno de turno.
Relación entre Rocha y Galván
Rocha
desde el primer momento de la historia da cuenta de la admiración que tiene
hacia Galván, sin embargo este último no le da mucha importancia y lo ve como
un estorbo en algunos aspectos.
Sin
embargo, los diferentes hechos que irán atravesando a lo largo de la historia
los irán acercando.
El
gran cambio de Galván puede comenzar a intuirse cuando este decide volver, en
el momento que esta huyendo de la policía hacia Tandil acompañado de Mingo para
advertir a Rocha sobre los planes que tenían los milicos respecto a la pelea
que se estaba organizando.
Pese
a que este no le cree, él decide quedarse junto al boxeador como manager y
desde ese momento no lo abandona más.
El
final, Galván arrastrando la camilla para llevar a su amigo hacia la estación
de tren para llevarlo a Buenos Aires y hacerlo atender con buenos médicos,
termina de concluir la transformación del cantante de tango.
Un
hombre que en un principio sólo observaba a su alrededor y que luego terminará
interviniendo en los hechos, ya sea, olvidará su orgullo y le dará un autógrafo
al milico que cuida la entrada del hospital, para que lo ayude a llevar a su amigo hasta la salida del lugar así como
también, enfrentara al médico de la clínica para que le vuelvan a poner el
respirador a su amigo, pero quizás lo mas sorprendente es cuando en unos
capítulos antes, en el momento de
producirse la pelea, este
personaje, culto, recto, se trepa a la soga del ring y comienza a alentar a su
amigo con un vocabulario que no le era particular.
Colonia Vela
Colonia Vela es un pueblo ficticio creado por el narrador. Ya había formado
parte del escenario de otra novela muy conocida: “No habrá más pena ni olvido”.
Podemos
decir, que eligió este pueblo, por que no hay quien lo conozcas más que él
mismo.
Sus
personajes, la fachada del pueblo crean el ambiente adecuado para formar el
clima que le interesa lograr: un pueblo conservador, que apoya en cierta manera
al gobierno militar.
Por
otro lado, saca la escena del gran escenario de Buenos Aires, para colocar el
hecho, (minúsculo en comparación con lo que se venía viviendo en el país en esa
época) en un pueblo funcional a sus objetivos: dar cuenta, por lo menos en la
superficie (falcón verdes que raptan personas, leyendas agresivas en las
paredes, la iglesia como apoyo a los militares, etc) de la situación que estaba
atravesando el país. Quizás si hubiese elegido Buenos Aires como escenario, la
historia se hubiese podido contar, pero no cobraría el mismo efecto. La batalla
entre Rocha y Sepúlveda fue importante en tanto fue “la gran batalla” del
pueblo.
¿Por qué recomiendo la novela?
Pienso que las heridas
provocadas a Rocha, en cierta manera representan las herida que el golpe
militar dejo en el pueblo Argentino.
Muchos jóvenes salieron a
defender sus ideales de libertad y democracia y fueron vencidos en el intento.
Los que tenía el poder
lograron tiran a bajo todo intento de libertad, sin embargo, aunque en su
momento “fuimos vencidos” porque creo que en la pelea no sólo fue vencido
Rocha, sino también Galván que realmente tenia anhelos de triunfo (y por tanto
nosotros) hoy llevamos adelante un democracia creciente.
Sin embargo las marcas del
pasado, ya sea en los desaparecidos, torturados, las abuelas de plaza de mayo,
los nietos siguen estando hoy en día, para recordarnos ese “Nunca Más” que
debemos cumplir como ciudadanos.
viernes, 13 de julio de 2012
Otro poema de amor
Te llamo mil veces por noches.
y sorprende el increíble entendimientos de mentes que hablan por si solas en la distancia.
lejos, muy lejos estamos, ya sin el amor que tan feliz nos hacia. TE EXTRAÑO, TE EXTRAÑO Y TE EXTRAÑO... puedo escaparme esta noche para huir hacia tu cama.
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...
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Perdura el sueño de verme feliz.
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...
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.....................................................................
.............................................
Perdura el sueño de verme feliz.
Mis soledades no existían y mi mundo cobraba sentido en tus brazos.
Quiero MORIR, morir aquí, porque no te tengo, porque no estás.
Ven, ya es hora de que vengas, y que me encuentres nuevamente en tú camino.
sábado, 30 de junio de 2012
Poesía Medieval Inglesa y Cuentos de Canterbury


Introducción
Es necesario aclarar, antes de comenzar que, una de
las deficiencias que podemos encontrar al realizar un trabajo comparativo de
este índole, se encuentra en la dificultad de proporcionar un análisis satisfactorio
de las obras, siendo que para lograr el mismo, necesitaríamos partir de ellas
en su idioma original (inglés antiguo-medio), y no en su traducción al
castellano, ya que de esta manera no nos encontraríamos hablando de “Canterbury
tales” de Geoffrey Chaucer, sino de los “Cuentos de Canterbury, una versión de
esta obra original. Lo que trae como consecuencia que muchas particularidades
del idioma en que fue escrita (que por el contexto de escritura sería muy
interesante de ser trabajado) quedasen relegados por no decir omitidos, lo cual
es una pena, porque la obra de Chaucer representa la obra magna del idioma
inglés ya que:
“... a partir del siglo
XII, el inglés antiguo sufre un marcado retroceso, por cuanto las nuevas clases
dirigentes y los círculos de cortesanos utilizaron en forma casi exclusiva el
francés hablado en Normandía que introdujeron los invasores. Y ese lenguaje
particularmente se convierte en lengua oficial, junto con el latín, en tanto
que el uso del inglés queda restringido a los sectores populares (...) El
idioma vernáculo habría de recuperar su esplendor gracias sobre todo a Chaucer
(...) La lengua que emplea Chaucer ya ha dejado de ser inglés antiguo; ha
evolucionado, se ha tornado más ágil, flexible, y acaso también más rica,
gracias al flujo del francés y del latín. Y de esta manera el inglés antiguo
paso a paso se ha convertido en inglés medio (...) perduró y se transformó en
un instrumento literario cuya eficacia Chaucer supo aprovechar admirablemente”[1]
Por otro lado, la licenciada en Letras Modernas,
Susana Romano Sued, manifiesta que siempre y cuando se tome la obra desde una
aptitud crítica, este pasaje de una lengua a otra, no debe tomarse como algo
negativo o como un déficits, sino como una ganancia, en el cual, estos nuevos
elementos (los proporcionados por la traducción) juegan un nuevo papel dentro
del sistema lingüístico de llegada.[2]
Sin embargo, y pese al pequeño problema de la
traducción ya planteado, trataremos de proporcionar un análisis lo más acertado
posible en tanto tomaremos dos obras “traducidas al castellanos”: “Poesía
Medieval Inglesa” y “Los cuentos de Canterbury” las cuales pondremos a la par
con el fin de manifestar una visión particular de algunos de sus rasgos.
Es necesario aclarar que no se tomarán las obras en
su totalidad sino en parte.
Una
historia literaturizada[3]
Por más estructuralista que sea la miraba con que
nos acercamos a un texto, debemos saber que las obras son testimonios de un
contexto y de una época, pero más que nada, dan cuenta de un pensamiento
imperante, son las huellas literarias de una historia pasada, una historia construida literariamente:
“Todos
sabemos que en el mundo social los “hechos” no son independientes del punto de
vista y que los objetos culturales no se
ofrecen naturalmente a la observación y al análisis; que la investigación
literaria, sea o no de inspiración sociológica, procede siempre de
conceptualizaciones previas; que el término “literatura” es ya una categoría
sociocultural (...)”[4]
De esta manera, al acercarnos a un texto literario,
podemos rastrear ciertos elementos que forman parte del contexto de escritura o
de la tradición literaria e histórica, cuya identificación nos proporcionará
otra mirada y otra forma de entender la obra.
Como dijimos anteriormente, para este trabajo
tomaremos dos obras fundantes de la literatura inglesa, por un lado “Los
cuentos de Canterbury” de G. Chaucer y por el otro “Poesía Medieval Inglesa”. En
ambas, (el primero refiere a una serie
de cuentos unidos semánticamente por la peregrinación de un grupo de personas a
la catedral de Canterbury y el otro como una recopilación de poemas recuperados),
por ejemplo, podemos descubrir en algunos cuentos y poemas la alusión a los
dioses/Dios, al Hado y al destino predestinado: ya escrito, estático e
inamovible; elementos que dan cuenta de un período histórico particular
anterior (quizás) o actual de un pensamiento dominante:
“-¡Oh
crueles dioses, que tienen en sus manos el destino de los mortales obligándolos
con su eterno mandatos y escribís sobre duras tablas sus decisiones y
decretos!” [5]
En el cuento narrado
por el caballero, el primero de la edición con la que estamos trabajando (lugar
de donde se extrajo la cita anterior) aún perduran elementos mitológicos. Los
Dioses (Martes –dios de la guerra- y Venus –diosa del amor y la belleza-)
intervienen activamente en la demarcación de un destino. Tendrán voz y poder de
decisión y actuación en el relato, manifestarán sus deseos y serán los
escritores del destino de Palamón y de Arcites. Al antiguo estilo de “La
Odisea” de Homero, los dioses ocupan un lugar central en la batalla llevada a
cabo entre los enamorados de Emilia, un posible Helena.
Ya en otros cuentos,
como el narrado por el Jurisconsultos, el Dios cristiano es el único poseedor
del destino de estos creyentes y su voluntad guiará el rumbo de los diferentes
personajes.
Estos dos cuentos, nos
permiten contraponer dos pensamientos diferentes por un lado la creencia en
varios dioses de tiempos anteriores, provenienste de la tradición (politeísta)
y lo creencia de un dios único y todo poderoso.
Este elemento, será
recurrente en la poesía Medieval Inglesa, más que nada, el tema del destino,
desconocido por los hombres, un destino muchas veces desgraciado; así surgirán
poemas como “El vagabundo” que nos dirás: “El
reino de la tierra rebosa de penurias; al mundo lo trastorna la voluntad del
hado”[6].
En este caso, el Hado (que en algunos casos representa a un dios) ya no
será un dios particular, sino un encadenamiento de sucesos, muchas veces
fatales.
Lo particular de estos “Destinos” ya sea guiados por dioses
o por el hombre como constructor de su propio camino de vida es la fatalidad,
el desenlace pecaminoso que se ve en las dos obras, tanto en Chaucer como en la
poesía Medieval Inglesa; en este último caso podemos tomar como ejemplos: “El
vagabundo”, “El lamento de la mujer” y “El navegante”.
El destino, será el
elemento que le otorgará dinamismo al relato, cada personaje (como piezas de un
juego de ajedrez) se moverá en tanto aquella “fuerza dominante” y desconocida
(incierta para los actantes del relato) que los posee, lo permita. Esto lo
convierte en personaje activo dentro de cada historia, y muchas veces formará
parte de la reflexión de los personajes que bajo su poder se encuentran
sometidos. Pensemos en el cuento de Jurisconsultor, un destino guiado por Dios:
“¡Señor,
bienvenido sea todo lo que procede de ti! Aquel que me libró de la calumnia
mientras estaba aquí con ustedes, me protegerá de todo mal y del deshonor,
aunque parezca imposible. Él es omnipotente y puede hacerlo, y en Él pongo mi
confianza y en su santísima Madre, a quien suplico, sea mi timonel.”[7]
Y también, dentro de la
poesía Medieval Inglesa:
“El
destino que le aguarda siempre es errático: su recompensa nunca la hallara en
oro trabajado o el renombre mundano, sino en la caverna del corazón helado.”[8]
Este dinamismo,
logrará, más que nada en Chaucer, mundos complejos, problemáticos y dará cuenta
del desequilibrio al que el hombre se enfrenta. En poesía Medieval Inglesa, los mundos, aunque
con menor espacio narrativo, también se muestran complejos, ya sea en la confesión
de “El lamento de la Mujer” o en la narración de “El vagabundo”, esa primera
persona, una voz personal que da cuenta del mundo interno de estos
protagonistas.
Otro elemento que no
quisiera dejar de nombrar en este análisis y que resulta recurrente en los
cuentos, es el papel de la mujer en ese contexto un tanto “machista”. Por ejemplo, en el cuento del caballero, la mujer es el
motivo y “objeto” de disputa, no importan sus pensamientos y deseos, sino la
decisión de Teseo frente al destino de su cuñada. Emilia es disputada como si
fuese un trofeo, pese a su anhelo de permanecer casta.
Por otro lado, también notamos como Chaucer, realiza esta distinción entre
lo masculino y femenino sólo a darle voz a una Priora de entre 29 pelegrinos,
que no hace otra cosa que contar un milagro hecho por su Dios-todopoderoso (
debo aclarar que la mayoría de los peregrinos
narran historias que tocan de cerca su ámbito).
En la selección de “Poesía Medieval Inglesa” también sucede lo mismo, el
espacio femenino esta reducido al “Lamento de una Mujer” que en una primera
persona nos cuenta sus tristezas y amarguras tras el abandono de un hombre.
En estos dos relatos, la mujer ya no se presenta como imagino Dante a
Beatriz, sino que se la describe más humanizada, con pasiones y defectos, muchas
veces una mujer infiel (pensemos en el cuentos del Molinero) etc. Adriana
Crolla, profesora en letras nos dice, manifestando un comentario sobre la obra
de Boccaccio, que bien podemos traer a colación en este caso:
“la mujer se encuentra a menudo en el centro de los grandes actos de la
comedia del hombre y aparece representada en sus varios aspectos físicos y
morales y a través de las diversas reacciones que suscita en los individuos y
la sociedad.”[9]
Este cambio de postulados, esta nueva escritura-paradigma
en la concepción de la literatura sobre la mujer, da cuenta sin duda de un
pensamiento particular.
Conclusión
Lejos de ser una particularidad esencial del texto
literario, existen elementos constitutivos del mismo que nos hacen pensar en su
contexto de producción, que aluden a una forma de pensar y concepción del
mundo; a la tradición.
Poder rastrear estos elementos, ponerlos en
contraste, y ver su tratamiento en las diferentes obras, nos permite recrear,
al menos tentativamente, la evolución dentro del sistema, esas rupturas
paradigmáticas. La tradición se escribe y se reescribe, elementos como el
“destino” aparecen continuamente
nombrado en los textos pero de diferentes manera, dirigido y programado por un
Dios o por dioses y también por el hombre mismo, el destino incierto o ya
escrito, de cualquier modo, la postura, el modo de narrar dará cuenta del punto
de vista.
[2] Romano Sued, S; 2009 : “Comparar
y traducir: la traducción y la otredad”;
en Lindes Actuales de la literatura
comparada, ed. UNL, Santa Fe, 2011
[3] Con este concepto, pienso en la
historia (oficial o no), dentro de la literatura, una historia que ya sea
oficial o juego lingüístico no deja de ser una ficción. La obra se inscribe en
un contexto, y en algunos casos, con mayor o menor medida ciertos elementos
fluctuantes en la cultura se filtran en el discurso literario.
[4] Altamirano, C.; Sarlo, B.:1983 Ensayos argentinos, de Sarmiento a la vanguardia
pág12. Ed. Ariel, Buenos Aires, 1997.
[5] Chaucer, G. (1388) Los cuentos de Canterbury pág. 15. Ed.
Gradifico, Buenos Aires 2008
[6] Poesía Medieval Inglesa; “El vagabundo” pág 20, Ed. Centro Editor
de América Latina.
[7] Chaucer, G. (1388) Los cuentos de Canterbury pág. 100. Ed.
Gradifco, Buenos Aires 2008
viernes, 15 de junio de 2012
Borges ¿cómo quererte?
A fuerza de obligación me tope con tu escritura.
Nunca me gustó leer(te), nunca fue el lector que querías,
Has de saber que tu miedo a la eternidad se ha vuelto, tu esencia, pues eres inmortal. Y no es una amenaza, si fuera por mi te mataría, pues yo no te leería.
Pero bueno, al fin y al cabo, cada vez que te leo, algo de ti me gusta, y por eso te dedico este post.
Nunca me gustó leer(te), nunca fue el lector que querías,
Has de saber que tu miedo a la eternidad se ha vuelto, tu esencia, pues eres inmortal. Y no es una amenaza, si fuera por mi te mataría, pues yo no te leería.
Pero bueno, al fin y al cabo, cada vez que te leo, algo de ti me gusta, y por eso te dedico este post.
BORGES
Y YO
“Al otro Borges es al
que le ocurren las cosas.”
La voz
primera (yo): la de la intimidad, la de la confesión que se da en la soledad de
la lectura, la voz que significa y resignifica la tradición que se anhela.
Convertirse en letra (significante) para formar parte de lo universal, de la
inmortalidad temible.
Preguntaría: ¿Con
qué intensión Borges se ficcionaliza en la escritura, su escritura?
La cita de
autoridad tiene una marca fuerte: crear y recrear la tradicción argentina,
nadie discutiría con Borges una “verdad ficcionalizada” –una mentira en
resumidas cuentas-, ya que personaje literario o no, es un hombre digno de
respeto, de ser creído.
Tomaremos
tres de sus libros, no en su totalidad, ya que el análisis sería interminable:
Ficciones, El Informe de Brodie y por último El Aleph.
En los tres,
Borges, casi un protagonista más, un otro, uno mismo, (“todo los hombres son
uno mismo” dirá y repetirá en mucho de sus cuentos) que entra a la ficción de
su escritura para otorgarle “verosimilitud” a la materia narrativa. Nada más
verosimil y a la vez más ficcionalizado que la voz de Borges en la escritura.
El recuerdo de
testimonios o de acontecimientos conformará
la materia sobre la cual escribir, un pasado difuminado por la
presentificación en el aquí y un ahora de la narración, la tradición dice
Borges “es obra del olvido de la memoria”.[1]
Ese pasado, ya es una ficción por el hecho de ser pasado, y de estar marcado
por la mirada que ahora y aquí impongo sobre él. Toda su escritura constituirá
una recuperación de ese pasado, un pasado “trastocado” por la falta de
información o la falta de memoria.
Formar parte
del discurso de sus cuentos convierte al relato en “verdad –verosímil-”.
Recorrer los pasillos que llevan al protagonista “Borges-ficción” al encuentro
con Funes, que todo lo recuerda, convierte inexorablemente a Funes en la
persona que existió y no en personaje, un invento inexistente, entramado en
lenguaje, que sólo cobra vida en la lectura de un lector ideal.
La estrategia
es sutil, ser el “señuelo” según nos dice Barthes[2],
para crear el “efecto verdad”. Significarse como “Borges” en el relato, para
conformar la mentira más verdadera:
“No es la verdad lo que es
verdadero, es la relación con el señuelo lo que lo vuelve verdadero. Para estar
en la verdad basta obtinarme: un “señuelo” afirmado infinitamente contra,
viento y marea, se vuelve una verdad”
Roland,
Barthes
El Informe de
Brodie aburará de esta estrategía, Borges-personaje de un mundo posible es el
receptor de las historias del suburbio y se encargá de transcribirlas para que
se guarden en la memoria, para que se imortalisen en la “significancia
literaria”, así su voz se desdoblará en la voz del otro, dando como resultado que
se oíga la voz de quien la ha contado. Un ejemplo de esto es el cuento “La
intrusa”, Borges escucha el chisme : “(...) lo que está claro es que la máquina
Borges funciona citando discursos referidos y necesita recuerdos propios o de
otros, falsos o verdaderos (...)”[3]
Este libro,
“morfologiza” la tradición de una país, una tradición anhelada decíamos
anteriormente, un tradición literaria en contrucción.
Ese relato en
primera persona, ese yo-Borges-ficción que ocupa el espacio literario le
permite sacrificar detalles, permitirse la licencia de suprimir o de ampliar a
su gusto el discurso de su historia, por ejemplo en el cuento “El muerto” que forma parte de “El Aleph” nos dice:
“Ignoro los detalles de su aventura; cuando me sean revelados, he de rectificar
y de ampliar estads páginas. Por ahora este resume puede resultar útil”.[4]
La historia
cobra sentido, la historia se vuelve verdad (verosimil) cuando Borges se
inserta en el espacio y tiempo del relato, del cuento, de la “pieza” que
conforma y forma sus libros.
[1]
Borges, J. L.: Historia del Guerrero y la
Cautiva en “El Aleph” pág. 58, Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 2012.
[2]
Barthes, R: Verdad en “Fragmentos de
un Discurso Amoroso” pág. 288, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2008.
[3]
Sarlo, Beatriz, Secretos de duelo, muerte
y cuchillo en “Revista Ñ” del 10/06/2006
[4]
Borges, J. L; El Muerto en “El Aleph” pág 33. Ed Debolsillo, Buenos Aires,
2012.
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