A mis lectores:
El motivo de este post es para disculparme por no publicar tan seguido, es que el trabajo y el estudio no me dejan mucho tiempo libre.
Les cuento que estoy preparando una materia que se llama "Literatura Hispanoamericana" y es bastante complicada y compleja, por tanto y para no perder contacto con mis lectores, propongo dar una pequeña vuelta de tuerca al blog y agregar semanalmente un pequeño comentarios del libro que estoy leyendo y que conforma el curriculum de dicha materia.
Así y como popularmente se dice "mato dos pájaros de un tiro" estudio y posteo...
Luego sí, prometo volver a mi escritura y trabajos de análisis que tan le gustan a mis lectores.
desde ya un saludo.
NO SOY LITERATURA
Las rosas de papel no son verdad y queman lo mismo que una frente pensativa o el tacto de una lámina de hielo. Las rosas de papel son, en verdad, demasiado encendidas para el pecho.
sábado, 4 de mayo de 2013
jueves, 21 de marzo de 2013
sueños rotos
No nací para cumplir mis sueños...
perdida en la tiniebla de mi infinita razón,
comprendo tardíamente que todo es imposible.
Que todo se convierte, en un sin fin de caminos,
que sin meta alguna, impiden mi caminar.
Estoy cansada de buscar,
de pelear por sueños que nunca han de cumplirse.
Sola, y solamente me encuentro en las noches
para sin saber por qué seguir respirando.
No quiero seguir.
Me rindo en el rincón oscuro de sueños rotos
y torpes decisiones que me destruyen lentamente.
Lloro de impotencia.
Buscaba arduamente llegar al sueño cumplido de estar donde deseo...
pero todo es ilusorio.
Caigo cada vez más bajo en un intento por levantarme y seguir adelante.
deseo no existir más en este mundo sin fortuna,
donde nadie me esperaba,
donde nadie me espera.
perdida en la tiniebla de mi infinita razón,
comprendo tardíamente que todo es imposible.
Que todo se convierte, en un sin fin de caminos,
que sin meta alguna, impiden mi caminar.
Estoy cansada de buscar,
de pelear por sueños que nunca han de cumplirse.
Sola, y solamente me encuentro en las noches
para sin saber por qué seguir respirando.
No quiero seguir.
Me rindo en el rincón oscuro de sueños rotos
y torpes decisiones que me destruyen lentamente.
Lloro de impotencia.
Buscaba arduamente llegar al sueño cumplido de estar donde deseo...
pero todo es ilusorio.
Caigo cada vez más bajo en un intento por levantarme y seguir adelante.
deseo no existir más en este mundo sin fortuna,
donde nadie me esperaba,
donde nadie me espera.
miércoles, 23 de enero de 2013
TE QUIERO
Qué más que escuchar este bellisímo poema de la voz de su autor. ¿Quién pudiera cantarle al amor de la manera en que Mario Benedetti lo hace?
Sólo un grande en las letras puede salir de las palabras trilladas para decir aquello que aún no se ha dicho sobre ese sentimiento tan lindo que es el amor.
"Si te quiero es porque son mi amor, mi cómplice, mi todo"
miércoles, 9 de enero de 2013
Diez años después, volví a verte.
De noche, en la penumbra me esperabas.
Sabíamos, que luego del festejo el encuentro sería
inminente.
El verano, rememorando el invierno nos lleno de frio, pero
esta vez, diez años después, el abrazo caluroso nos estaba prohibido.
Nos miramos como vez primera, nos miramos como hace diez
años.
Nos saludamos con un beso en la mejilla, y aunque los años
habían pasado por el tiempo, nuestros cuerpos, nuestras miradas, estaban tan igual
a aquella vez en que decidimos despedirnos.
Programamos un plan perfecto, un plan limitado a lo posible:
mates es tu casa.
Recorrimos juntos aquel camino que tantas veces nos condujo
hacia el amor, ese camino de memoria, ese camino ciego que luego de pasar
noches con amigos, música y alcohol nos conducía aún cuando la noche era joven
hacia el rincón de la ciudad donde íbamos a amarnos.
El presente y el pasado parecían fusionarse por momentos en
mi memoria. La mujer que soy había muerto de repente para darle vida a la niña
inmadura, virgen y enamorada de hace diez años. No era yo, ni era el presente, quizás fue un
sueño o un viaje al pasado, una falla momentánea de la máquina del tiempo.
Llegamos al lugar perfecto, ese lugar que guardaba aún mi
tesoro más preciado y aquellos secretos incontables de madrugadas y tardes
maratónicas de sexo. Sentí que íbamos a eso, que nuestro final sería en la
cama, sentí que pronto me tomarías de la cintura para llevarme hasta tu cuarto
y que los besos corpóreos, los besos en la boca y las lenguas harían lo suyo,
lo que más les gusta.
Pero nada de eso pasó, diez años después el mundo era otra
cosa.
Antes de entrar me dijiste la primera frase que como una
especie de contraseña o condición imperfecta me dijiste hace diez años “por
favor, no te asustes por el desorden, entende que mi vieja ya es una señora
grande”, ahí fue cuando comprendí que la fusión era casi perfecta,
inevitablemente en algún punto, el ayer y el hoy se chocaban, se unían para
decirnos algo, pero no supimos comprenderlo.
Diez años después nos remitimos sólo a tomar mates, y a contar nuestros proyectos, hablamos (como
hace diez años) de hijos y de casamiento, pero esta vez cada uno lo hizo como
proyecto propio.
Nos comportamos como gente madura, aunque nuestros niños,
filtrados en nuestros ojos, delataban la travesura de quiera busca el juego, lo
prohibido y el actuar por instinto. No permitimos la libertad de éstos, los
censuramos como padres exigentes.
Aunque fueron horas de mates, el tiempo tramposo se escurrió
en un minuto, y lo subjetivo del tiempo
fue comprendido por mí en un instante.
No quería, realmente no quería dejarte, quería quedarme a tu
lado, estar contigo más tiempo, decirte que el tiempo se perdió, que ya no
estamos en el presente, que yo no era la Jime adulta, que tenía 17 años, que
aún éramos novios y que nuestros sueños y proyectos se encontraban en pie;
pero la madurez es razón pura.
Me llevó hasta mi casa, me toco el cabello y aunque quiso
decirme algo, se contuvo y se fue.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Moriré mil veces si es necesario
Siento nostalgia de mi destino,
un destino que aún sin escribirse, ya está predestinado.
un destino que no quiero y un mundo que desprecio.
Siento una nostalgia lastimera que me lleva a morir.
Morir sufriendo, de dolor, desgarrada en un sentido absurdo del día a día.
Podría morir todos los días,
despertar sin estar viviendo,
respirar el aire agresivo de la vida que no quiero
y aún... aún así... fingir, seguir, anhelar viviendo.
Siento esa nostalgia hacia adelante, la de crecer sin querer hacerlo,
y al fin llegar, tocar y volar hacia donde no quiero.
cuántos caleidoscopios tendré que ver,
cuántas canciones tontas podré escuchar
cuánto camino podré andar...
si morir, morir... si... morir como si nada
dejar de vivir aquí,
es lo que más deseo.
un destino que aún sin escribirse, ya está predestinado.
un destino que no quiero y un mundo que desprecio.
Siento una nostalgia lastimera que me lleva a morir.
Morir sufriendo, de dolor, desgarrada en un sentido absurdo del día a día.
Podría morir todos los días,
despertar sin estar viviendo,
respirar el aire agresivo de la vida que no quiero
y aún... aún así... fingir, seguir, anhelar viviendo.
Siento esa nostalgia hacia adelante, la de crecer sin querer hacerlo,
y al fin llegar, tocar y volar hacia donde no quiero.
cuántos caleidoscopios tendré que ver,
cuántas canciones tontas podré escuchar
cuánto camino podré andar...
si morir, morir... si... morir como si nada
dejar de vivir aquí,
es lo que más deseo.
jueves, 22 de noviembre de 2012
SER LO QUE UNO NO QUIERE
En este trabajo intentaremos dar cuenta de la manera
en que Gregorio Samsa, personaje de la conocida obra de Kafka, “Matamorfosis”
se construye a partir de la mirada del otro. Muy contrario a Don Quijote de la
Mancha, Gregorio Samsa se levanta un día convertido en aquello que
culturalmente es desagradable. Encerrado en su cuarto este personaje observa el
mundo, un mundo que no habla de él, un mundo que ni siquiera se anima a
mirarlo; por momentos este moustro es asimilado a un tabú social, aquello que
es inaceptable.
Para desarrollar este trabajo tomaremos como base
los conceptos de Mijail Bajtin en torno a la alteridad.
Para este autor, la alteridad es vista como un
no-yo, como lo absolutamente ajeno, externo, o como un referente de contraste u
oposición respecto al yo, confirma que esta distinción entre ego y alter impide ver que el ser es
resultado de una compleja interacción entre ambos. No se puede ser sin el otro.
De allí la necesidad de repensar la identidad como un fenómeno social,
resultado de las relaciones del ser consigo mismo y con otros.
El otro (lo social por ejemplo, en “El juguete rabioso” será la ciudad de Buenos
Aires y en “Don Quijote de la Mancha” los libros de caballería precede al yo, lo
alimenta e instruye, y lo acompaña toda la vida. Se debe entonces reconocer que
la función del otro en la construcción identitaria no se reduce a la oposición
y el contraste, aunque pueda ser ésta una de sus funciones primarias.
El yo es inseparable del otro cultural; lo necesita
para construir su mundo y construirse así mismo. El enunciado es la unidad de
la comunicación discursiva, posee principio y final; antes del comienzo están
los enunciados de otro, después del final están los enunciados respuestas de
otros.
El sujeto absorbe estos enunciados previos para crear
o formular sus enunciados propios (su mundo, su ser), que no se alejan
demasiado de lo ya antes dicho, por tanto, Bajtin manifiesta que la presencia
previa de la otredad es siempre la condición para el yo, y por lo tanto, la
condición de todo acto de enunciación y de escritura. El lenguaje no es sólo
encuentro con el otro, es también imposición, ley, negación de las diferencias.
La constitución de nuestra identidad tiene lugar
desde la alteridad, desde la mirada del otro que nos objeta; un otro que nos
seduce y al que seducimos, al que miramos y por que somos vistos. En esta obra,
ese otro que objeta es la familia de Gregorio y los que visitan la casa. Este
entorno social construirá al personaje de Gregorio como un ser detestable, como
algo que es mejor ocultar y silenciar, una desgracia familiar que olvida que
detrás del moustro hay un ser humano que piensa y al pensarse lo hace a través
de lo que ellos profesan sobre él.
Gregorio Samsa sabe desde el primero momento de su
nuevo estado que no será aceptado, que su condición de insecto no merece otra
cosa que el rechazo social, su cuarto será el refugio antes las posibles
desgracias que la sociedad pueda causarle; es más las pocas veces que saldrá de
su cuarto será golpeado con frutas, con bastones y agredido provocando espanto
y rechazo en los presentes, dejando a un lado la consideración de que pese a su
aspecto físico Gregorio fue/es un humano racional y con sentimientos. La única
que se encarga de satisfacer sus necesidades básicas de aseo y alimento es su
hermana quién sólo entra a su cuarto una vez que éste se ha ocultado bajo un
sábana, pese a lo intento de humanizar al bicho (que de por si es un humano)
ésta no puede aceptar la desgracia familiar y será luego la primera en
manifestar que hay que hacer algo con él.
Este discurso que rodea la obra de Kafka da cuenta
de la imposibilidad de vivir en sociedad
de tal manera que la relación entre yo-mundo
sean independiente una de la otra, es
decir, que ambos conforman un procesos determinista y por tanto la imposibilidad
de ser construidos por nosotros mismo. No se trata de un juego, nos vemos
obligados a esta determinación y nos lanzamos hacia esa actitud con toda la
fuerza de que disponemos.
A diferencia de los enunciados que la sociedad
imprime sobre el personaje principal de esta obra, Gregorio no denuncia la
actitud de esta, sino que la comprende y muere cuando entiende que su vida no
volverá a la “normalidad” esperada.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Don Quijote de la Mancha, discurso y psicoanálisis
Supongamos que el receptor de este análisis no ha leído
nunca la famosa obra de Miguel de Cervantes Saavedra: “Don Quijote de la Mancha ” pero si ha
escuchado “al pasar” un pequeño comentario; pensemos pues que nuestro receptor
sabe que dicha obra narra la historia de un personaje que de tanto leer libros
de caballería ha perdido el juicio y creyéndose caballero sale en busca de
aventuras.
Entonces comencemos con la pregunta:
¿Qué significa tener juicio/razón?
Una persona es considerada juiciosa cuando su
percepción e interpretación de la
realidad es “objetiva” es decir que se
ajusta al sentido común compartido. Cuando el sujeto actúa de forma incoherente
en relación con su contexto (lo instituido) podemos establecer que ha perdido
el sentido. ¿Sentido? Pues el ámbito social en que nos encontramos esta
atravesado por un discurso, que se vincula a los sentidos que los hombres y la
colectividad les dan a sus existencia. Existe un sentido social, que
marca lo que es “normal”, lo cual implica comportamientos globalmente conformes
con los tipos de conductas culturalmente simbolizadas. El sujeto, mediante
elementos imaginarios, crea en su psiquis representaciones a nivel colectivo
llamado “Imaginario social instituyente”. Esto hace que la sociedad tenga una
dimensión de instituyente –de creación, en base a un número de posibilidades- y
otra donde esta lo instituido, esto causa la fabricación de individuos
conformes a determinadas culturas.
El campo de lo instituido funciona como referente
desde donde se espera se construya la subjetividad.
El Yo, entonces, en términos de Freud, esta regido por un
principio de realidad, y no por el principio de placer.
¿Por qué a Don Quijote se le atribuye la perdida del
juicio?
Porque su discurso no concuerda con el discurso
estereotipado o aceptado de su época. No
concuerda con lo instituido. Su Yo se guía através del principio de placer,
sigue sus ideales.
Pero… ¿Esta realmente Don Quijote falto de juicio?
Para responder a esta pregunta es necesario hacer una distinción
entre Don Alonso Quejano y Don Quijote.
Don Quejano, es un personaje, que habitó en un lugar de la
mancha, durante el siglo XVI. Pertenecía a la clase media, se encargaba de
administrar sus tierras, era amante de la caza y en sus tiempos de ocio se dedicaba
a la lectura. Por ese entonces lo libros de caballería, habían obtenido gran
fama y fue él quien obsesionándose con dichas obras, comenzó a dedicar cada vez más tiempo a sus lecturas,[1] convirtiéndolo en un
lector adicto e insomne, en fin, en un mal lector (contrario al lector ideal
que plantea Umberto Eco) tomando al discurso que se manifestaba en ellos, no
como la invención de mundos ficticios, sino como sucesos reales, lo que provocó
en dicho lector cierta admiración por los personajes.
La lectura, para este lector extremo, apasionado y casi
compulsivo comienza a convertirse en un refugio; él se encuentra a salvo de
cualquier perturbación, aislado de lo real. La consecuencia de esto es que con
sus lecturas va construyendo un mundo paralelo, donde esa experiencia ficcional
de la lectura, irrumpe en un momento determinado como lo real mismo. La ficción
comienza a entrelazarse con lo real. La ficción comienza a pensarse como
posible.[2]
Ahí es cuando Don Quejano decide crear su propia aventura
(decide salir de la biblioteca ¿de que forma salir de la biblioteca? ¿Cómo
pasar la vida? ¿Cómo entrar en acción? ¿Cómo ir a la experiencia? ¿Cómo salir
del mundo libresco? ¿Cómo cortar con la lectura en tanto lugar de encierro?)[3]. Y tomando conciencia de
no ser un caballero, como los de los libros que lee, decide significarse
caballero, esto trae como consecuencia la desaparición de Don Quejano, este
desaparece para dar origen al otro, su semejante ¿Pero desaparece realmente?.
Este personaje real (llamémoslo así para diferenciarlo del personaje ficticio
“Don Quijote”), con la biblioteca que posee y luego de haber leído año tras año
las obras de varios autores, no desconoce que la palabra es la clave del mundo.
Tiene plena conciencia de que no se puede conocer el mundo sino a través del
lenguaje que lo nombra. De esta manera, variar el nombre, es también cambiar la
realidad. Por ello durante algunos días se entregó a la tarea de buscar un
nombre adecuado para su rocín, para él y para su amada. Bautizar a un caballo viejo
y escuálido como Rocinante, bautizarse a sí mismo como Don Quijote de La Mancha , a la manera de
Amadís y Lanzarote, y bautizar a una humilde moza como Dulcinea del Toboso, es
como transformar el mundo.
Aquí comprobamos que tanto el personaje real como el
personaje ficticio no sufren una locura realmente, sino un caso de sustitución
de lo real por medio de su propia voluntad. En su caso, Don Quejano como autor
de Don Quijote convierte todo lo que ve en una razón para hacer su voluntad.
Desde esta perspectiva, Don Quijote no esta loco; va más allá en una búsqueda
desesperada por vivir la vida que deseaba vivir. Este personaje se encuentra
guía por el principio de libertad, sus ideales se convertirán en su
única razón de vida.
Don Quejano es el personaje habitante de ese mundo real,
Don Quijote es un caballero andante en busca de aventuras, y ambos conforman su
existencia según el discurso que guía su ideología.
¿Cómo se estructura el Sujeto (personaje ficcional) en su relación
con el Otro?
Desde el punto de vista del psicoanálisis, el sujeto se
conforma en su relación con el Otro. Ese Otro vendría a ser lo simbólico, lo
cultural, lo instituido y lo instituyente.
Lacan dice que ese Otro no remite a alguien sino a un lugar
que debe asimilarse a la noción de
código. Es un tesoro de Significantes.
Es este Otro instituido por el orden familiar, el que
provee los significantes que definen lo que alguien es para otro, (su nombre,
las primeras explicaciones que se dan sobre los hechos y las cosas, las palabras
que tiene para nombrarse y ocupar una posición, etc.) El Otro impone un Orden
Simbólico u Orden de elementos significantes que se liga a una determinación
simbólica del sujeto.
Es este Otro ficcional, el orden simbólico del discurso
ficcional, quien construye el psiquismo de Don Quijote. Ya que el sujeto puede
reconocer en el Otro un trazo de identificación
que percibe como común. Entre el discurso ficcional y Don Quijote se
entabla un lazo libidinal
Constitución del Yo
El Yo esta constituido por un proceso
de identificación y es además el resultado de identificaciones ya que una vez
constituido se agregan sobre la primera otras identificaciones divergentes
entre si.
La identificación aspira a
conformar el yo análogamente al del semejante (otro) tomándolo como modelo, es
un mecanismo de enlace afectivo a un objeto intimo o a uno de sus rasgos.
Don Quejano entabla un lazo
libidinal con los libros de caballería, su pulsión sexual esta dirigida a la
lectura de los mismos. El deseo es lo que impulsa su lectura.
El Quijote, no se desliga de esas
lecturas, sino que es el resultado de las mismas, su Superyo, su deber ser, su
“ley” tiene como base el entretejido discursivo que conforman dichas obras. De
esta manera y tomando una categoría de Ricardo Piglias, los libros se convierte
para el Quijote en una pulsión Oracular,
él ve en los libros de caballería su referente de acción. De esta manera cuando
nuestro caballero decide salir al campo de acción, no dejara de rememorar y
resignificar sus lecturas como fuente del cual partirán sus aventuras (ejemplo.
Cap 1V; pag. 50 “En esto, llegó a un
camino que en cuatro se dividía, y luego se le vino a la imaginación las
encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar cual camino de
aquellos tomaría, y, por imitarlos, estuvo un rato quieto; y, al cabo de
hacerlo muy bien pensado, soltó las riendas de rocinante, dejando a la voluntad
del rocín, la suya”).
Cuando nuestro caballero sale a
crear-vivir sus aventuras en el contexto real, no lo hace solo, sino que se
encuentra atravesado, por el discurso oficial, el discurso ficcional (que
incluye no solo los libros de caballería, recordemos de Alonso Quejano es un
gran lector), por una historia previa (Dulcinea no es más que el personaje de
una mucha de la cual Don Alonso Quejano estaba enamorado cuanto era joven) etc.
[4]Nuestro
personaje ficcional no es más que el resultado de un mosaico de citas,[5]
no es más que un sujeto que absorbió transformándolos todo un conjunto de
textos
De esta manera advertimos que nuestro caballero, crea no sólo a partir de la
lectura, sino también de la escritura. Puesto que son recíprocas, una no va sin
la otra. Así, pues, el primer capítulo nos sitúa en una tesis: el poder de
la palabra, de la lectura y de la escritura y su indisociable
condición de subjetiva, en el sentido que el significante produce el sujeto: existimos porque hablamos, con todas las
consecuencias que tiene la palabra.
A través de esta identificación con los libros de
caballería, nuestro caballero va en busca de satisfacer una necesidad. Toma
ciertos rasgos, que le proporcionaran “según él dicha satisfacción”, pues
actuando, y pensando como caballero andante lograra defender la justicia en el
mundo y desde el principio aspirará a ser personaje literario, consiguiendo fama
y honra. Por este motivo se propone acometer 'todo aquello que pueda hacer
perfecto y famoso a un andante caballero'. Por eso imita los modelos, entre los
cuales el primero es Amadís de Gaula, a quien don Quijote emula en la penitencia
de Sierra Morena. Sin embargo en la segunda parte don Quijote ya es un
personaje literario —protagonista de la primera—, en su tercera salida busca
sobre todo el reconocimiento. Y lo encuentra en quienes han leído la primera
parte: Sansón Carrasco, los duques.
Don quijote toma un modelo, un ideal y con él se conforman
la base de su yo, como fin para alcanzar sus deseo o simplemente satisfaces una
necesidad.[6]
Es el sujeto del enunciado, el que conforma ese Yo. La
identificación. En el quijote se superponen identificaciones que lo llevan a
negar su propia imagen (Alonso Quejano) como si otra, para creerse ser uno esa
imagen.
Devenimos sujetos por mediación de otros y luego nos
engañamos convenciéndonos de que somos uno.
El “yo” esta en directa correspondencia con el
discurso constituido en tanto cadena de
significados.
Fragmento de la magnífica película "El caballero Don Quijote de la Mancha" (una de las tantas)
[1] Sartre: ¿Por qué se leen novelas? Hay algo que falta en la vida de la persona que lee y esto en lo que busca en los libros. El sentido es evidentemente el sentido de la vida que para todo el mundo esta mal hecha, mal vivida, explotada, alienada, engañada, mistificada, pero acerca de la cual, al mismo tiempo, quienes la viven saben bien que podría ser otra.
[2] Ricardo Piglia. “El Ultimo lector” ed. Anagrama. Año 2005.
pag. 149
[3] Piglias, Ricardo: El Último Lector” ed. Anagrama. Año 2005.
Pag.127.
[4] De esta manera no damos cuenta que Alonso Quejano no desaparece
del ámbito discursivo, sino que aún permanece dentro de su personaje ficcional,
las huellas son imborrables. Aparece como un sentido inédito.
[5] Julia Kristeva “semiotica”
[6] Las fugas del texto: equivale a lazos sociales fuera de
las reglas del juego. No hay aceptación de la demanda. El sujeto no toma al
otro como referente (en este caso hablemos de que Don Quijote no toma como
referente el discurso dominante)
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